La Pampa destina $8.400 millones anuales a 15 anestesistas. El dato abrió el debate sobre costos y contratación en Salud Pública.
Un grupo de apenas 15 anestesistas concentra alrededor de $8.400 millones anuales provenientes del sistema de Salud Pública de La Pampa. El dato, que hasta ahora permanecía diluido dentro de partidas presupuestarias generales, quedó expuesto luego de una observación del Tribunal de Cuentas que obligó a discriminar específicamente los fondos destinados a esta prestación.
De acuerdo con los números que trascendieron, el gasto representa unos $700 millones mensuales y, en promedio, cerca de $46 millones por anestesista cada mes. La magnitud de la cifra generó preocupación entre legisladores oficialistas y abrió una discusión sobre el peso que tiene la anestesiología dentro del presupuesto sanitario provincial.
La cuestión tomó dimensión política durante un intercambio legislativo entre el oficialista y dirigente del FREJUPA Marín y la opositora Sandra Fonseca, en el marco de una discusión por la eliminación del programa nacional Remediar. Allí apareció el planteo de revisar las condiciones bajo las cuales el Estado garantiza un servicio considerado indispensable para el funcionamiento de los hospitales públicos.
Hasta el año pasado, el dinero destinado a los anestesistas se encontraba incluido dentro de una asignación presupuestaria general. Esa modalidad impedía conocer con precisión cuánto destinaba la Provincia a este rubro. La exigencia de separar las partidas permitió dimensionar por primera vez el volumen del gasto.
El contraste con otras necesidades del sistema sanitario también alimentó el debate. Entre las erogaciones comparadas aparecen los medicamentos y los insumos hospitalarios utilizados para abastecer a los establecimientos públicos. El interrogante que queda planteado es cuánto representa este esquema de contratación dentro del presupuesto total de Salud y bajo qué condiciones se negocian estas prestaciones con el Estado.
Frente a este escenario, legisladores oficialistas analizan avanzar con un proyecto que establezca reglas específicas para la prestación del servicio y para las negociaciones entre los profesionales de la anestesiología y el sistema público provincial.
El dato no es menor: 15 profesionales y una factura anual de $8.400 millones. Mientras hospitales, medicamentos e insumos compiten por recursos limitados, recién ahora aparece con claridad cuánto cuesta una prestación esencial para que el sistema funcione. El problema no es discutir cuánto debe ganar un profesional altamente especializado. El problema es que durante años el ciudadano no haya podido mirar con claridad cuánto paga el Estado y bajo qué condiciones.
La anestesia es indispensable. Precisamente por eso merece reglas claras, números transparentes y una negociación que contemple tanto el valor profesional como el interés del sistema público. Si el Estado debe pagar cifras millonarias para garantizar un servicio esencial, la discusión no puede quedar encerrada entre funcionarios y especialistas. Porque la plata, al final de la cuenta, sale siempre del mismo bolsillo: el de los contribuyentes.
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