SITRASAP rechazó el aumento salarial del Gobierno de La Pampa y reclamó salarios de hasta $1,9 millones para los trabajadores de Salud.
El Sindicato de Trabajadores de la Salud Pampeana (SITRASAP) confirmó que no acompañó la propuesta salarial del Gobierno de La Pampa y se diferenció de los gremios de la Mesa Intersindical que aceptaron el acuerdo paritario para el trimestre julio-agosto-septiembre.
La propuesta contempla un 2% de incremento correspondiente a julio, más un 1% en concepto de recupero del poder adquisitivo. Para agosto y septiembre, el esquema prevé aumentos vinculados al Índice de Precios al Consumidor de la Región Pampeana. En agosto, además, se aplicará un incremento del 3% sobre las escalas salariales de julio.
Desde SITRASAP señalaron que el aumento representa aproximadamente entre $30.000 y $45.000 por trabajador durante agosto y cuestionaron la falta de previsibilidad respecto de los próximos incrementos.
El gremio sostuvo que los trabajadores de la salud vienen atravesando una pérdida sostenida del poder adquisitivo y consideró que la propuesta no responde a las necesidades económicas actuales. En ese marco, recordó que desde la Mesa Intersindical se planteó que el salario debería ubicarse como mínimo entre $1.850.000 y $1.900.000 para afrontar las necesidades básicas de una familia.
La diferencia también expone una discusión de fondo: mientras el Gobierno destaca que el mínimo garantizado acumulará un incremento del 32% durante 2026 frente a una inflación regional del 18,97%, SITRASAP pone el foco en el poder de compra concreto de los trabajadores y en cuánto alcanza efectivamente el salario para cubrir alquiler, alimentos, transporte y servicios.
Otra vez aparece la clásica pelea entre porcentajes y changuitos de supermercado. Desde los escritorios, una suba puede lucir razonable en una planilla de Excel. En la vida real, el trabajador tiene que convertir ese porcentaje en comida, alquiler, transporte y cuentas que no aceptan discursos oficiales como medio de pago.
SITRASAP decidió no poner la firma y dejó planteada una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿alcanza realmente con mostrar una inflación acumulada y un porcentaje de aumento, si los trabajadores de la salud aseguran que el salario no alcanza para sostener una vida digna? La discusión recién empieza y, esta vez, el número que importa no está en la paritaria: está en el bolsillo.
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