Crisis habitacional en La Pampa: familias que ya no pueden pagar el alquiler terminan viviendo con familiares, según advirtió el IPAV.
La crisis habitacional en La Pampa empieza a mostrar una cara cada vez más difícil de ocultar: familias que ya no logran sostener un alquiler y deben abandonar su vivienda para instalarse junto a familiares. La advertencia fue realizada por la presidenta del Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), Erica Riboyra, quien habló de una situación de “emergencia” habitacional.
Según explicó Riboyra en Radio Kermés, la demanda de viviendas se mantiene y el problema ya no alcanza solamente a quienes buscan acceder por primera vez a una casa propia. También incluye a grupos familiares que, pese a haber tenido una vivienda alquilada, dejaron de poder afrontar el pago mensual.
La consecuencia es el reagrupamiento familiar: varias familias terminan compartiendo una misma vivienda como alternativa frente a la imposibilidad de continuar pagando un alquiler. La problemática también alcanza a personas mayores, que enfrentan dificultades para sostener los costos de una vivienda.
En paralelo, el IPAV impulsa la operatoria “Llegar a casa”, destinada a personas que cuentan con terreno y capacidad de pago, pero que no accedían a otros programas habitacionales. Riboyra señaló que actualmente se entregan alrededor de 20 créditos mensuales.
El programa contempla viviendas de distintos tamaños: monoambientes de 36,40 metros cuadrados, unidades de una habitación de 45,14 metros cuadrados y viviendas de dos dormitorios de 58,34 metros cuadrados.
Cuando una familia deja su casa porque no puede pagar el alquiler y termina mudándose con parientes, no estamos hablando simplemente de una mudanza. Estamos hablando de pérdida de autonomía, hacinamiento y de una economía familiar que ya no alcanza para sostener algo tan básico como un techo propio.
La frase “ahora se ve la emergencia” debería encender todas las alarmas. Porque si la alternativa frente al alquiler impagable es volver a vivir con familiares, el problema dejó de ser individual. Es habitacional, económico y político. Y mientras los números de los créditos avanzan a cuentagotas, la necesidad no espera.
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