La Anónima enfrenta una fuerte suba de la morosidad, $19.255 millones incobrables y una caída del 5,11% en sus ventas.
La Anónima atraviesa un escenario financiero cada vez más complicado: los créditos considerados incobrables alcanzaron los $19.255 millones, casi seis veces más que un año atrás, mientras las ventas retrocedieron un 5,11%. El deterioro de la tarjeta de crédito propia aparece como uno de los principales factores detrás del fuerte incremento de la morosidad.
La situación resulta especialmente relevante para La Pampa, donde la cadena tiene presencia en Santa Rosa, General Pico, Intendente Alvear y Eduardo Castex. Según los datos presentados por la empresa ante la Comisión Nacional de Valores, también aumentaron las previsiones por falta de pago vinculadas con su sistema de financiamiento propio.
El fenómeno expone una realidad que excede a la empresa: cada vez más consumidores recurren al crédito para sostener sus compras cotidianas y luego encuentran dificultades para pagar. En ese contexto, La Anónima comenzó a implementar medidas de ajuste y ya se registraron desvinculaciones de trabajadores en Tierra del Fuego, mientras crece la preocupación sindical por posibles nuevos recortes.
La evolución de la situación será seguida de cerca en toda la Patagonia, donde la empresa representa uno de los principales actores del supermercadismo.
Hay un dato que debería preocupar bastante más que el balance de una empresa: cuando la gente necesita endeudarse para llenar el changuito y después no puede pagar, el problema ya no está solamente en la caja del supermercado. Está en el bolsillo de las familias.
La caída de las ventas y el salto de la morosidad son dos caras de una misma película: menos consumo, más crédito y cada vez más dificultad para llegar a fin de mes. Mientras tanto, el ajuste empieza a traducirse en trabajadores que pierden su empleo. La economía real, esa que no entra prolijamente en una planilla de Excel,
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