Díaz Lacava pidió perdón antes del fallo del Jury y manifestó su intención de volver a ejercer como juez federal en La Pampa.
El juez federal de La Pampa, Pablo Ramiro Díaz Lacava, pidió disculpas antes de que se conozca el fallo del Jury de Enjuiciamiento que analiza su desempeño. Durante sus últimas palabras, reconoció que no tomó dimensión del impacto que sus actitudes tuvieron sobre funcionarios y empleados del tribunal y manifestó su deseo de volver a ejercer como magistrado.
El proceso llegó a su etapa final luego de los alegatos de la acusación y la defensa. Los representantes del Consejo de la Magistratura sostuvieron que los testimonios reunidos durante las audiencias permitieron acreditar un patrón de conductas basado en gritos, descalificaciones, intimidaciones, ataques de ira, golpes sobre escritorios y portazos.
La acusación consideró que esos comportamientos configuraron un mal desempeño y un abuso sistemático de la autoridad. Según plantearon, la jerarquía judicial habría sido utilizada como mecanismo de presión y sometimiento sobre integrantes del tribunal.
La defensa, a cargo del abogado Andrés Gil Domínguez, cuestionó además aspectos del procedimiento y puso el foco en las consecuencias de la pandemia y el regreso al trabajo presencial. Sostuvo que la situación se agravó después de ese período y destacó los antecedentes profesionales de Díaz Lacava.
En sus palabras finales, el juez reconoció que su autoexigencia pudo haberle impedido advertir las consecuencias de sus acciones. También cuestionó que no existieran mecanismos preventivos dentro de la Justicia Federal que le permitieran corregir su conducta antes de que el conflicto terminara judicializado.
Díaz Lacava aseguró que no existían cuestiones personales detrás de sus decisiones y sostuvo que estaba dispuesto a someterse a mecanismos de control o a las alternativas que permitan una eventual revinculación laboral. El Jury cerró formalmente el debate y ahora deberá convocar a las partes para comunicar el fallo.
La pandemia puede explicar muchas cosas, pero difícilmente pueda convertirse en una especie de comodín judicial para explicar cualquier conducta. Si durante años hubo trabajadores que denunciaron gritos, intimidaciones, humillaciones y abuso de autoridad, el problema merece algo más que una explicación retrospectiva.
Ahora la decisión queda en manos del Jury. Díaz Lacava pidió perdón, admitió que pudo equivocarse y quiere volver al cargo. La pregunta incómoda es inevitable: ¿alcanzan las disculpas cuando lo que está en discusión no es un error aislado, sino la manera en que se ejerció el poder dentro de un tribunal?
COMENTARIOS