Di Nápoli cuestionó a Ravier por el destino de los fondos del impuesto a los combustibles y el abandono de las rutas nacionales.
El intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, salió al cruce del vocero presidencial Adrián Ravier luego de que el funcionario reconociera que parte de los recursos recaudados mediante el Impuesto a los Combustibles son destinados por el Ministerio de Economía al sostenimiento del equilibrio fiscal. El jefe comunal pampeano cuestionó que esos fondos no se utilicen prioritariamente para el mantenimiento de las rutas.
La polémica tomó mayor dimensión tras una investigación de Hugo Alconada Mon publicada en La Nación. Según ese informe, durante dos años y medio el Estado nacional habría recaudado más de $1,5 billón a través del fideicomiso destinado a financiar obras viales, pero solamente habría aplicado una cuarta parte de esos recursos a ese objetivo. A fines de mayo, más de $1 billón permanecía colocado en inversiones financieras, entre ellas plazos fijos y títulos públicos.
El esquema tiene como eje al Sistema Vial Integrado, conocido como SisVial, que recibe una parte del Impuesto a los Combustibles y tiene como finalidad financiar la construcción, mantenimiento y rehabilitación de la red vial. La situación genera especial preocupación en La Pampa, donde las rutas nacionales 5, 35, 151 y 152 son utilizadas diariamente por transporte de cargas y por el tránsito vinculado con la actividad de Vaca Muerta.
Di Nápoli sostuvo que La Pampa recibió apenas el 0,05% de esos fondos y quedó en el puesto 23 del ranking de recursos distribuidos. Para el intendente, el problema no sería la falta de dinero, sino la decisión del Gobierno nacional de priorizar otro destino para recursos que tienen una finalidad vial específica.
Hay algo bastante difícil de explicar cuando se habla de rutas destruidas: que el problema sea presentado como falta de plata mientras, al mismo tiempo, aparecen cifras millonarias colocadas en inversiones financieras. Y más difícil todavía resulta explicárselo al automovilista que paga el impuesto cada vez que carga combustible y después tiene que esquivar pozos, huellas y sectores deteriorados.
La discusión de fondo no es solamente entre Di Nápoli y Ravier. Es una pregunta mucho más sencilla y bastante incómoda: si existe un fondo creado para sostener las rutas, ¿por qué las rutas tienen que seguir esperando? Porque para quienes las transitan, el equilibrio fiscal puede ser una planilla. El deterioro del asfalto, en cambio, puede ser una tragedia.
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