Una madre denunció bullying y situaciones de violencia contra sus hijos y reclama un cambio de escuela por falta de respuestas.
Una madre denunció ante organismos de Niñez y Adolescencia una serie de situaciones de violencia y acoso que, según su relato, vienen afectando desde hace aproximadamente dos años a sus hijos de 7 y 9 años. La mujer reclama el cambio de escuela y cuestiona la respuesta de la institución educativa.
SegĆŗn contó Vanina Aguiar, uno de los episodios que motivó la denuncia involucrarĆa a un compaƱero de su hijo, quien habrĆa exhibido reiteradamente sus partes Ćntimas frente al niƱo. La madre sostuvo que su hija tambiĆ©n atraviesa situaciones de bullying y que ambos chicos dejaron de concurrir a clases debido al malestar generado.
La mujer afirmó que realizó una denuncia ante el Ć”rea de NiƱez y Adolescencia luego de recibir indicaciones sobre dónde debĆa formalizar el reclamo. TambiĆ©n cuestionó que, a su entender, la escuela no habrĆa activado oportunamente los protocolos correspondientes.
Aguiar seƱaló ademĆ”s que reciĆ©n en los Ćŗltimos dĆas la institución comenzó a tomar medidas y que desde la escuela le comunicaron que activarĆan un protocolo de “mĆ”s cuidado”. Sin embargo, aseguró que continĆŗa sin sentirse segura respecto de la situación de sus hijos.
La madre también cuestionó la continuidad pedagógica de los chicos. Según relató, llevan mÔs de una semana sin asistir y en una primera instancia recibieron solamente una propuesta de acompañamiento docente durante unos minutos. Posteriormente, una maestra permaneció alrededor de una hora y media con ellos.
El reclamo central ahora es obtener una definición sobre el cambio de establecimiento y garantizar que los niños puedan continuar sus estudios en un Ômbito que, según la familia, les permita recuperar tranquilidad y seguridad.
Cuando una familia llega al punto de retirar a sus hijos de una escuela porque siente que no estÔn seguros, la discusión deja de ser solamente educativa. Hay que determinar qué ocurrió, qué medidas se tomaron y, sobre todo, si se actuó a tiempo.
Las denuncias deben investigarse con seriedad y sin prejuzgar a nadie. Pero tambiĆ©n hay una pregunta incómoda que merece respuesta: ¿cuĆ”ntas veces tiene que reclamar una familia para que una institución active los mecanismos de protección? En una escuela, cuidar a los chicos no deberĆa ser una reacción tardĆa, sino una obligación cotidiana.
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