ATE denunció un "cientificidio" tras el posible corte de casi 400 becas del CONICET y alertó sobre el futuro de la ciencia argentina.
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) volvió a encender las alarmas por la situación del sistema científico argentino al denunciar que cerca de 400 becarios posdoctorales del CONICET podrían perder sus becas en los próximos días. Según el sindicato, la medida implica dejar sin continuidad a investigadores que llevan años desarrollando proyectos estratégicos para el país.
Desde la organización calificaron el escenario como un verdadero "cientificidio" y advirtieron que la interrupción de estas becas significará la pérdida de equipos de investigación, años de formación profesional y proyectos financiados con recursos públicos. Además, sostienen que muchos científicos se verán obligados a abandonar el sistema o emigrar al exterior en busca de oportunidades laborales.
ATE reclamó la prórroga inmediata de las becas y exigió que el Gobierno nacional garantice la continuidad laboral de los investigadores. La protesta se suma a una serie de reclamos por el ajuste presupuestario que atraviesa el sector científico y tecnológico durante los últimos meses.
Cuando un país deja caer a quienes producen conocimiento, no solo pierde empleos: compromete su capacidad de innovar, desarrollarse y competir en el futuro. Formar un investigador demanda años de inversión pública y privada; perderlo lleva apenas una firma.
Mientras el ajuste sigue avanzando sobre distintos sectores del Estado, la ciencia vuelve a quedar en el centro del debate. La discusión ya no es únicamente presupuestaria: también es una decisión sobre qué modelo de país se pretende construir.
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