La violencia obligó a suspender All Boys-El Pampero y la clasificación quedó en manos del Tribunal de Disciplina.
La clasificación de All Boys a las semifinales del Torneo Oficial de la Liga Cultural quedó envuelta en un escándalo. El equipo santarroseño vencía 2 a 1 a El Pampero y sellaba un global favorable de 5 a 3 cuando una violenta pelea entre simpatizantes obligó al árbitro a suspender el encuentro por falta de garantías.
El conflicto se desató en el segundo tiempo tras la salida del delantero Fernando Palacios, quien protagonizó un fuerte cruce verbal con la hinchada local. La tensión escaló rápidamente hasta que un grupo de violentos rompió un acceso que separaba a ambas parcialidades e ingresó al sector visitante, donde comenzaron los enfrentamientos.
Familiares de futbolistas quedaron en medio del caos y varios jugadores corrieron hacia la tribuna para intentar protegerlos. La Policía intervino utilizando gas pimienta para dispersar a los agresores, lo que también afectó a futbolistas de ambos equipos. Uno de los más comprometidos fue el capitán de El Pampero, que debió recibir asistencia médica.
Tras controlar parcialmente la situación, el árbitro evaluó junto a las fuerzas de seguridad que no existían condiciones para continuar el partido y decretó la suspensión cuando restaban pocos minutos para el final. La definición de la serie quedó ahora en manos del Tribunal de Disciplina, que deberá resolver tanto las sanciones como el desenlace deportivo de la eliminatoria.
Otra vez los violentos le ganaron al fútbol. Lo que debía ser una fiesta deportiva terminó convertido en un escenario de golpes, piedras y gas pimienta. Los verdaderos hinchas, las familias y los jugadores volvieron a pagar el precio de quienes utilizan una camiseta como excusa para sembrar el caos.
La respuesta no puede limitarse a un expediente disciplinario. Si cada fin de semana el deporte queda rehén de los violentos, el problema ya dejó de ser futbolístico para convertirse en un fracaso de quienes deben garantizar la seguridad y hacer cumplir las reglas.
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