La Ruta Nacional 5 pasó a gestión privada. Habrá nuevos peajes y prometen obras para mejorar uno de los corredores más transitados del país.
La Ruta Nacional 5 inició una nueva etapa este miércoles con el desembarco de una concesionaria privada que tendrá a su cargo la administración, el mantenimiento y la explotación del corredor vial durante los próximos años. El cambio forma parte del nuevo esquema impulsado por el Gobierno nacional para transferir la gestión de rutas estratégicas al sector privado.
El nuevo contrato contempla la instalación de más estaciones de peaje, la actualización de las tarifas y un plan de inversiones destinado a mejorar la infraestructura, reparar sectores deteriorados y reforzar la seguridad vial. Entre las prioridades figuran trabajos de conservación, señalización y mantenimiento que vienen siendo reclamados por miles de automovilistas y transportistas.
La Ruta 5 conecta Buenos Aires con La Pampa y representa uno de los principales corredores productivos del país. Su estado fue motivo de reiteradas críticas durante los últimos años debido al deterioro de la calzada y la demora en la ejecución de obras fundamentales para reducir la siniestralidad.
Las autoridades sostienen que el nuevo modelo permitirá acelerar las inversiones mediante financiamiento privado, mientras que los usuarios estarán atentos a que las mejoras prometidas lleguen antes que los aumentos en los peajes.
Cada cambio de concesión llega acompañado de las mismas promesas: rutas más seguras, mantenimiento permanente y obras de calidad. La diferencia esta vez será medir si esas promesas se traducen en resultados concretos o si los automovilistas terminan pagando más por seguir esquivando pozos.
La infraestructura vial necesita inversiones urgentes. Pero también necesita controles estrictos para que el negocio de los peajes no avance más rápido que las mejoras sobre el asfalto.
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