Investigan la muerte de un anciano en un geriátrico clandestino donde hallaron hacinamiento y graves condiciones de insalubridad.
La muerte de un hombre de 79 años en un hogar para adultos mayores de la localidad mendocina de Las Heras abrió una investigación que expuso el funcionamiento de un geriátrico presuntamente clandestino y en condiciones consideradas incompatibles con el cuidado de personas vulnerables. Según los primeros datos, un prolongado corte de energía eléctrica habría dejado al paciente sin el respirador artificial que necesitaba para tratar una enfermedad pulmonar crónica.
El familiar del fallecido relató que desde el establecimiento lo llamaron para retirar al anciano debido a la falta de electricidad. Sin embargo, cuando llegó la asistencia médica, el hombre ya no presentaba signos vitales. A partir de esa situación intervino la Policía y la Fiscalía, que ordenaron inspeccionar el inmueble.
Durante el procedimiento se constató que en la vivienda permanecían otros diez adultos mayores. Los investigadores señalaron que el lugar presentaba hacinamiento, deficiencias sanitarias y una capacidad ampliamente superada. La propietaria fue detenida mientras la Justicia secuestró documentación y clausuró el establecimiento para profundizar la investigación.
La causa avanza bajo la hipótesis de abandono de persona seguido de muerte y buscará determinar si existían controles oficiales, denuncias previas o irregularidades que permitieron el funcionamiento del lugar sin las condiciones mínimas exigidas para alojar personas mayores.
Cada vez que aparece un geriátrico clandestino surge la misma pregunta: ¿cómo pudo funcionar durante tanto tiempo sin que nadie lo detectara? Las responsabilidades no terminan en quien cobraba por cuidar ancianos. También alcanzan a los organismos que deben controlar estos espacios y garantizar condiciones dignas para quienes ya no pueden defenderse solos.
La muerte de un adulto mayor no debería ser el hecho que recién encienda las alarmas. Cuando el Estado llega después de la tragedia, el control deja de ser prevención para convertirse en una simple reacción.
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