Un informe nacional reveló que 16 personas viven en situación de calle en Santa Rosa y General Pico y advierte sobre una problemática creciente.
La situación de calle dejó de ser una problemática exclusiva de las grandes ciudades y ya forma parte de la realidad pampeana. Un informe nacional relevó que actualmente existen 16 personas en situación de calle en Santa Rosa y General Pico, aunque especialistas sostienen que esa cifra apenas refleja una parte del problema y no alcanza para dimensionar la magnitud del fenómeno.
El estudio, elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral, remarca que la exclusión comienza mucho antes de dormir en una vereda. La pérdida del empleo, la imposibilidad de afrontar un alquiler, los problemas de salud, las adicciones y la violencia familiar son factores que empujan a miles de personas hacia una situación de extrema vulnerabilidad.
El relevamiento nacional contabilizó 9.421 personas en situación de calle en 19 provincias. En La Pampa se registró la menor cantidad de casos, aunque desde la propia fundación aclararon que distintas metodologías de medición y la falta de información sistematizada podrían estar ocultando una realidad más amplia.
Además, el perfil cambió. Ya no se trata únicamente de hombres adultos solos: crecen los casos de mujeres, familias completas y adultos mayores que no logran sostener el costo de un alquiler con sus ingresos. También aparecen niños y adolescentes afectados por la ruptura de sus redes familiares y sociales.
Desde la fundación insistieron en que las políticas públicas deben dejar de actuar únicamente cuando la emergencia ya está instalada. Identificar a tiempo a quienes están en riesgo de perder su vivienda permitiría evitar que más personas terminen viviendo en la calle.
Cuando un informe dice que hay 16 personas en situación de calle, la tentación es pensar que el problema es pequeño. Pero detrás de cada número hay historias de empleo perdido, alquileres impagables y un Estado que muchas veces llega cuando el daño ya está hecho.
La verdadera discusión no pasa por contar cuántos duermen a la intemperie, sino por evitar que más familias crucen ese límite. Porque cuando la política sólo reacciona ante la emergencia, la prevención deja de existir y la exclusión sigue creciendo en silencio.
COMENTARIOS