Hoteleros pampeanos reclaman la emergencia turística y una regulación para los alquileres temporarios por la crisis del sector.
La Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de La Pampa (AEHGLP) presentó en la Legislatura dos proyectos con un objetivo claro: intentar frenar la profunda crisis que atraviesa el sector turístico. Por un lado, solicitó la declaración de la emergencia turística en toda la provincia y, por otro, impulsó una regulación específica para los departamentos de alquiler temporario que funcionan por día.
La entidad sostiene que la actividad enfrenta un escenario complejo producto de la caída de la demanda, el aumento permanente de los costos operativos y una pérdida de competitividad que golpea especialmente a los establecimientos formalmente habilitados. Según plantean, mientras hoteles y gastronómicos cumplen estrictas obligaciones fiscales, laborales y de seguridad, una parte de la oferta de alquileres temporarios opera sin las mismas exigencias.
El proyecto de emergencia turística propone habilitar al Poder Ejecutivo a implementar beneficios impositivos, líneas de financiamiento, programas de promoción y herramientas destinadas a preservar los puestos de trabajo, en un contexto donde numerosos establecimientos aseguran estar comprometidos económicamente.
En paralelo, la iniciativa para regular los departamentos de alquiler diario contempla la creación de un Registro Provincial de Alojamientos. Quienes ofrezcan este tipo de servicios deberán inscribirse obligatoriamente para poder operar, mientras que las plataformas digitales solo podrán publicar propiedades que cuenten con la correspondiente habilitación.
Además, el proyecto prevé controles, fiscalizaciones y sanciones que incluyen multas, clausuras e inhabilitaciones para quienes incumplan la normativa. El objetivo, aseguran, es transparentar el mercado, garantizar estándares mínimos de seguridad e higiene y generar condiciones de competencia iguales para todos los prestadores turísticos.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa un viejo dilema: cómo adaptarse a las nuevas formas de alojamiento sin condenar a quienes invierten, generan empleo y cumplen con todas las obligaciones legales. La innovación no debería convertirse en una ventaja para quienes juegan sin reglas.
El desafío para el Estado será encontrar un equilibrio que permita fomentar el turismo sin convertir la competencia en una carrera desigual donde unos pagan todo y otros prácticamente nada. Si el turismo es una política de desarrollo, las reglas deberían ser las mismas para todos.
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