El Tribunal de Impugnación confirmó las condenas por el asesinato de Adriel Torres en Quemú Quemú y rechazó todos los recursos.
La Justicia pampeana confirmó las condenas por el brutal homicidio de Adriel Torres, ocurrido en agosto de 2024 en Quemú Quemú. El Tribunal de Impugnación Penal rechazó los recursos presentados tanto por la Fiscalía como por las defensas y dejó firme la sentencia dictada por el Tribunal de Audiencia de General Pico.
El principal condenado, Brian Lihue Patiño, deberá cumplir 13 años de prisión efectiva por homicidio simple y tentativa de homicidio, al ser considerado responsable de la puñalada mortal que terminó con la vida de Torres y de las graves heridas sufridas por Brian Damián Sauter durante el mismo ataque.
Los jueces descartaron el argumento de la legítima defensa presentado por la defensa. Según la reconstrucción judicial, la pelea inicial ya había concluido cuando el acusado regresó armado con una daga y atacó a las víctimas, que se encontraban acorraladas por otros integrantes del grupo agresor.
También quedó firme la condena de tres años de prisión efectiva para Dylan Mateo Burgos por las lesiones provocadas durante la golpiza, mientras que Tomás Agustín Patiño recibió un año de prisión en suspenso por lesiones leves. Los menores involucrados en la causa permanecen fuera de responsabilidad penal por su edad al momento de los hechos.
Durante el proceso, la Fiscalía y la querella intentaron que el resto de los participantes respondieran por el homicidio, al considerar que tuvieron un rol determinante al impedir que las víctimas escaparan. Sin embargo, el Tribunal entendió que no existían pruebas suficientes para acreditar que compartieran la intención homicida del autor material.
La confirmación de las condenas cierra una etapa judicial, pero difícilmente cierre la herida que dejó uno de los crímenes más violentos registrados en Quemú Quemú. Para la familia de la víctima, el castigo impuesto a algunos de los involucrados continúa siendo insuficiente frente a la magnitud del ataque.
Cuando una agresión en grupo termina con un joven asesinado y otro al borde de la muerte, la sociedad vuelve a preguntarse cuánto cuesta frenar la violencia antes de que sea demasiado tarde. La Justicia habló; ahora el desafío sigue siendo evitar que historias como esta vuelvan a repetirse.
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