Denuncian que una escuela rural abandonada es utilizada para arrojar bidones de agroquímicos, en una grave situación de riesgo ambiental.
Una grave denuncia volvió a encender las alarmas por el manejo de residuos peligrosos en La Pampa. Según un vecino de la zona, personas desconocidas estarían utilizando el predio de una escuela rural abandonada, ubicada sobre la Ruta Nacional 35 entre los kilómetros 357 y 358, para arrojar bidones vacíos de agroquímicos, una práctica prohibida por la legislación vigente y que representa un serio riesgo para el ambiente.
El denunciante explicó que incluso algunos vecinos habían intentado impedir el ingreso de vehículos colocando ramas en el acceso al establecimiento, pero quienes realizan el descarte retiraron esos obstáculos y continuaron depositando los envases en el lugar. La escuela, ubicada entre Santa Rosa y Winifreda y sin actividad desde hace años, se habría transformado en un depósito clandestino de bidones de fitosanitarios.
La normativa nacional establece que estos envases deben ser sometidos a un proceso de descontaminación mediante triple lavado o lavado a presión, perforados para evitar su reutilización y trasladados posteriormente a Centros de Almacenamiento Transitorio autorizados. La legislación también prohíbe expresamente abandonarlos, quemarlos, enterrarlos o descartarlos en sitios no habilitados debido a los residuos tóxicos que pueden conservar.
En La Pampa existen centros habilitados para la recepción de estos envases, por lo que el abandono en una escuela rural no solo constituye una conducta irresponsable, sino que podría derivar en sanciones por incumplimiento de las normas ambientales.
La escena expone una contradicción difícil de explicar: mientras las leyes ambientales son cada vez más estrictas sobre el papel, todavía aparecen predios convertidos en basurales clandestinos de residuos altamente contaminantes. Si los controles existen, la pregunta inevitable es dónde estuvieron cuando comenzaron a acumularse los bidones.
No alcanza con dictar normas si después nadie controla ni sanciona. Una escuela abandonada jamás debería convertirse en símbolo del abandono estatal ni en un depósito de sustancias potencialmente peligrosas para toda la comunidad.
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