Más de 40 personas resultaron intoxicadas tras un almuerzo solidario en Coronel Pringles. Investigan el origen del brote alimentario.
Una jornada solidaria organizada en la ciudad bonaerense de Coronel Pringles terminó convirtiéndose en una crisis sanitaria. Más de 40 personas debieron recibir atención médica luego de consumir pollo y chorizos vendidos durante un almuerzo destinado a recaudar fondos para el tratamiento de una bebé.
Los primeros afectados comenzaron a llegar al hospital durante la tarde con cuadros de vómitos, diarrea, fiebre, fuertes dolores abdominales y otros síntomas compatibles con una intoxicación alimentaria. La gran cantidad de consultas obligó a activar los protocolos sanitarios y encendió la alarma entre las autoridades locales.
Mientras los profesionales asistían a los pacientes, Bromatología y Epidemiología iniciaron una investigación para determinar el origen del problema. Se identificó el lote de la mercadería utilizada y se enviaron muestras de los alimentos al laboratorio junto con estudios clínicos de los afectados para establecer qué provocó el brote.
Las autoridades también recomendaron a quienes aún conservaran pollo o chorizos adquiridos durante la venta solidaria que no los consumieran y los descartaran de inmediato hasta conocer los resultados de los análisis. La mayoría de los pacientes evolucionó favorablemente, aunque un caso permanecía bajo observación médica.
La solidaridad volvió a demostrar que la sociedad responde cuando alguien necesita ayuda. Sin embargo, también quedó en evidencia que una cadena de controles insuficiente puede transformar una iniciativa cargada de buenas intenciones en una emergencia de salud pública.
Ahora será la investigación la que determine responsabilidades. Porque cuando la comida pone en riesgo la salud de decenas de personas, la buena voluntad ya no alcanza: los controles deben funcionar antes, no después del desastre.
COMENTARIOS