Denuncian vandalismo y uso indebido de un puente clausurado en el Parque Delfín Pérez. Crece la preocupación por la seguridad.
La indignación crece entre vecinos y visitantes del Parque
Recreativo Delfín Pérez tras una serie de hechos que ponen en riesgo tanto la seguridad de las personas como la conservación del predio. A pesar de que existe una prohibición expresa para circular por un puente deteriorado, numerosas personas continúan utilizándolo de manera irresponsable.
Según pudo observarse en recorridas realizadas por medios locales, algunos individuos incluso retiraron tablas de la estructura para utilizarlas como leña. La situación se agrava porque también fueron arrancados los carteles que advertían sobre la prohibición de paso, dejando sin señalización una zona considerada riesgosa.
Vecinos manifestaron su malestar por la falta de conciencia de quienes frecuentan el lugar y reclamaron mayores controles para evitar que continúe el deterioro del parque. Además del peligro de derrumbe o accidentes, la utilización de fuego en sectores no habilitados representa una amenaza para el entorno y para quienes disfrutan del espacio público.
El Parque Delfín Pérez es uno de los puntos recreativos más utilizados por las familias de la región y la reiteración de estos hechos vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el cuidado de los bienes públicos y la responsabilidad ciudadana.
La escena parece sacada de un manual de autodestrucción colectiva: un puente clausurado que se sigue usando, carteles arrancados y tablas convertidas en combustible para un fogón improvisado. Después, cuando ocurre una tragedia, todos buscan responsables.
Cuidar un espacio público no debería requerir vigilancia permanente ni carteles gigantes. Pero cuando algunos deciden que las normas son para otros, termina pagando toda la comunidad. El patrimonio común no se destruye solo: alguien lo rompe y alguien mira para otro lado.

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