Sabarots recibió al productor que protagonizó la protesta por abigeato en General Acha. Prometen acciones tras el reclamo viral.
La impactante protesta protagonizada por el productor rural Hernán Carbajales tuvo finalmente una consecuencia política: el intendente de General Acha, Abel Sabarots, lo recibió en su despacho para dialogar sobre la inseguridad rural que motivó el reclamo y que se volvió viral en todo el país.
El encuentro se desarrolló en buenos términos y permitió que ambas partes expusieran sus posiciones. Desde el municipio reconocieron el malestar del productor, mientras que Carbajales insistió en la necesidad de encontrar soluciones concretas frente a un problema que afecta de manera recurrente a los establecimientos agropecuarios de la zona. Según trascendió, acordaron mantener canales de trabajo conjunto y coordinar acciones dentro de las posibilidades institucionales de cada sector.
La protesta había generado una enorme repercusión luego de que el productor ingresara al edificio municipal con restos de animales faenados ilegalmente en su campo. La escena recorrió medios provinciales y nacionales, exponiendo nuevamente el reclamo de productores que denuncian pérdidas económicas y una creciente preocupación por los delitos rurales.
El hecho que originó la manifestación ocurrió en un establecimiento ubicado sobre la Ruta Nacional 152, donde delincuentes mataron y carnearon una vaca y una yegua de pedigrí. La investigación quedó en manos de la Justicia y la Policía trabaja para identificar a los responsables.
La foto del encuentro sirve para bajar tensiones, pero difícilmente alcance para resolver un problema que lleva años golpeando al sector rural. Cuando un productor decide cargar sobre sus hombros los restos de un animal faenado y llevarlos hasta una municipalidad, el mensaje es mucho más profundo que una simple protesta.
La reunión fue un primer paso. Ahora llega la parte incómoda para la política: demostrar que detrás de las declaraciones también existen respuestas concretas. Porque cuando el delito se vuelve costumbre, la paciencia de quienes producen suele agotarse mucho antes que los discursos.
COMENTARIOS