Polémica por un proyecto que propone pagar subsidios directamente a Corpico y no a los beneficiarios. Crecen las críticas por transparencia.
Una iniciativa que comenzó a debatirse en el ámbito municipal encendió la controversia política. La propuesta busca modificar el mecanismo de asistencia para el pago de servicios públicos, eliminando las transferencias directas a los beneficiarios y estableciendo que los fondos sean girados directamente a Corpico.
Desde los sectores que respaldan la medida sostienen que el nuevo esquema permitiría garantizar que los recursos lleguen efectivamente al destino previsto. Sin embargo, voces críticas señalan que el cambio implica una mayor concentración de decisiones en manos del Estado y una menor participación de los beneficiarios en la administración de la ayuda recibida.
Los cuestionamientos apuntan además a la falta de mecanismos claros que permitan controlar públicamente cómo se asignan los fondos y bajo qué criterios se determinan los pagos. Para los detractores del proyecto, el sistema podría abrir la puerta a mayores niveles de discrecionalidad administrativa.
Cuando un gobierno decide quedarse con más control sobre el recorrido del dinero público, la primera pregunta debería ser siempre la misma: ¿habrá más transparencia o menos? Porque la historia argentina demuestra que cada vez que se promete eficiencia concentrando decisiones, el ciudadano termina viendo menos y confiando menos.
Si el objetivo es ayudar a quienes más lo necesitan, la prioridad debería ser fortalecer los mecanismos de control y rendición de cuentas, no reemplazarlos por estructuras donde todo depende de la voluntad de unos pocos funcionarios. La transparencia no se declama: se demuestra.
COMENTARIOS