La concesión del principal yacimiento petrolero de La Pampa avanza, pero la disputa dentro del PJ volvió a quedar al descubierto. El vernismo y el zi
Mientras el Gobierno provincial intenta mostrar avances en el proceso de concesión del área petrolera El Medanito, una de las principales fuentes de regalías de La Pampa, la interna peronista volvió a estallar en público. La reciente audiencia ambiental realizada en 25 de Mayo fortaleció la posición de la gestión de Sergio Ziliotto, pero también dejó expuestas las diferencias con sectores alineados al exgobernador Carlos Verna.
La polémica se encendió luego de que la diputada provincial Noelia Sosa cuestionara aspectos técnicos y ambientales vinculados al cierre de la concesión de Petroquímica Comodoro Rivadavia y al futuro esquema de explotación. Sus críticas generaron una inmediata reacción del oficialismo provincial, que defendió el proceso y acusó a la legisladora de intentar sembrar dudas sobre una iniciativa que consideran transparente y ajustada a derecho.
El conflicto adquiere mayor relevancia porque El Medanito representa un negocio multimillonario para la provincia. La transición operativa quedará en manos de Pampetrol junto a Ribeiro SRL durante ocho meses, mientras se prepara la licitación definitiva por los próximos 25 años. El futuro del yacimiento es observado por empresas energéticas, dirigentes políticos y municipios que dependen de las regalías petroleras.
La disputa también permitió el posicionamiento de nuevos actores dentro del peronismo pampeano. El dirigente sindical Jorge Lezcano salió a respaldar la estrategia del Ejecutivo y cuestionó duramente las críticas internas, dejando entrever que la batalla por la sucesión política ya comenzó a tomar forma de cara a los próximos años.
Lejos de tratarse únicamente de una discusión técnica sobre petróleo y medio ambiente, la pelea alrededor de Medanito se convirtió en una vidriera donde cada sector busca medir fuerzas, marcar territorio y construir poder dentro de un peronismo que todavía no logra ordenar sus diferencias.
En La Pampa, el petróleo sigue siendo mucho más que petróleo. Cada decisión sobre Medanito mueve millones, pero también mueve egos, liderazgos y candidaturas. Mientras el oficialismo intenta mostrar gestión y previsibilidad, los sectores internos aprovechan cada expediente para pasar factura y posicionarse.
La paradoja es evidente: mientras la provincia busca dar señales de estabilidad para atraer inversiones, parte de la discusión política parece concentrada en quién se queda con la foto y quién carga con el costo. El recurso estratégico está debajo de la tierra, pero la batalla se libra arriba de los escritorios.
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