La Pampa figura entre las provincias con mayor presión laboral mientras crecen la subocupación y el trabajo informal.
La Pampa quedó ubicada entre las provincias con mayor presión laboral de la Argentina, según un informe elaborado por la Fundación Mediterránea a partir de datos correspondiente
s al primer trimestre de 2026. El estudio advierte que miles de trabajadores, aun teniendo empleo, no logran generar ingresos suficientes y se ven obligados a buscar una segunda ocupación o más horas de trabajo.
Mientras el desempleo nacional alcanzó el 7,8%, en el aglomerado Santa Rosa-Toay se ubicó en el 5%, una cifra inferior al promedio del país. Sin embargo, el dato que preocupa es el crecimiento de la subocupación, que pasó del 10% al 11,1% a nivel nacional y refleja una realidad cada vez más extendida: personas que trabajan, pero no lo suficiente para sostener su economía familiar.
La denominada presión laboral alcanza al 23,6% de quienes participan del mercado de trabajo argentino, lo que representa más de 5,3 millones de personas. En ese escenario, La Pampa comparte indicadores con regiones de alta actividad económica como Córdoba y el interior bonaerense, donde existe una fuerte participación laboral pero también crecientes dificultades para alcanzar salarios que cubran las necesidades básicas.
El informe también encendió una alarma sobre el avance de la informalidad laboral. Actualmente, el 44,2% de los trabajadores ocupados se desempeña en condiciones informales, consolidando un proceso de precarización que se profundiza desde 2024 y que golpea especialmente a quienes dependen de ingresos variables o actividades de baja estabilidad.
Los números muestran una paradoja incómoda: tener trabajo ya no garantiza llegar tranquilo a fin de mes. Las estadísticas celebran niveles de empleo relativamente estables, pero detrás de esos porcentajes aparecen miles de trabajadores que necesitan multiplicar esfuerzos para sostener ingresos cada vez más ajustados.
Cuando casi uno de cada cuatro trabajadores siente presión para conseguir más empleo y la informalidad se acerca a la mitad de la fuerza laboral, el problema deja de ser exclusivamente la desocupación y pasa a ser la calidad del trabajo. El desafío ya no es solo crear puestos laborales, sino garantizar que permitan vivir con dignidad.
COMENTARIOS