El dólar oficial sumó su sexta suba consecutiva y quedó cerca del máximo anual, encendiendo señales en la economía.
El dólar oficial volvió a subir y completó su sexta jornada consecutiva en alza, acercándose a los valores máximos registrados durante 2026. La cotización mayorista alcanzó los $1.471,50, mientras que en bancos y casas de cambio el valor minorista rozó los $1.490, consolidando una tendencia que genera inquietud entre inversores, empresas y consumidores.
Durante junio, el tipo de cambio acumuló una suba cercana al 4,5%, borrando completamente la baja registrada en los primeros meses del año. Aunque todavía se mantiene lejos del techo de la banda cambiaria definida por el Gobierno, el movimiento del dólar vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad del actual esquema económico.
Los analistas atribuyen parte de la presión cambiaria a una menor oferta de divisas ante el cierre de la temporada fuerte de liquidación del agro y al aumento de la demanda privada. Al mismo tiempo, el Banco Central continúa comprando dólares y fortaleciendo reservas, aunque a un ritmo más moderado que semanas atrás.
La escalada también impactó sobre las cotizaciones financieras y el mercado informal. El dólar MEP, el contado con liquidación y el blue acompañaron la tendencia alcista, reflejando que la expectativa cambiaria sigue siendo uno de los principales termómetros de la economía argentina.
Mientras el Gobierno celebra la acumulación de reservas y la baja del riesgo país, el dólar vuelve a recordar que la economía argentina nunca concede descansos prolongados. Cada peso que avanza la divisa se transforma en una señal que comerciantes, productores y consumidores leen con atención.
La gran incógnita es si este movimiento responde a una corrección normal del mercado o si anticipa nuevas tensiones para el bolsillo de los argentinos. Porque cuando el dólar despierta, la historia económica local enseña que nadie puede darse el lujo de ignorarlo.
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