Cuatro hermanas murieron en una tragedia vial cuando viajaban a visitar a otra hermana internada en Santa Rosa.
La conmoción por el fatal siniestro ocurrido en el cruce de las rutas nacionales 35 y 14 sigue creciendo a medida que se conocen detalles de las vÃctimas. Las cuatro mujeres fallecidas eran hermanas y habÃan emprendido un viaje solidario y familiar: iban a visitar y acompañar a otra hermana que permanece internada en un centro de salud de Santa Rosa.
Entre las vÃctimas se encontraban Cristina Sosa, jubilada del hospital de 25 de Mayo, y Raquel Sosa, trabajadora activa de la misma institución. También perdió la vida Olga Sosa, reconocida portera de la Escuela N° 248 Crezca Grande, mientras que Estela Sosa se desempeñaba como ama de casa. La familia está integrada por ocho hermanos y cinco de ellas habÃan decidido trasladarse para acompañar a la hermana enferma.
La tragedia generó un profundo impacto en la comunidad veinticinqueña, donde las hermanas eran ampliamente conocidas y apreciadas. Desde distintos sectores expresaron su dolor por la pérdida de mujeres vinculadas al trabajo, la educación y la salud pública local.
Mientras avanza la investigación para determinar qué provocó el despiste fatal en la zona del Bajo Giuliani, familiares, amigos y vecinos atraviesan horas de enorme angustia por una historia que pasó, en cuestión de segundos, de un acto de amor familiar a una tragedia irreparable.
Las estadÃsticas viales suelen transformarse en números frÃos, pero detrás de cada accidente hay historias humanas que duelen. Esta vez no se trata solamente de un siniestro de tránsito: se trata de cuatro hermanas que salieron a cuidar a otra hermana y nunca llegaron a destino.
La tragedia vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de discutir seriamente la seguridad vial y las condiciones de circulación en rutas donde, demasiado seguido, las familias terminan pagando el costo más alto. Cuando el desenlace es irreversible, las explicaciones siempre llegan tarde.
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