Clausuraron un comercio de pollos en Santa Rosa tras arrojar residuos en la vereda. El municipio advirtió sobre riesgos sanitarios.
La Municipalidad de Santa Rosa clausuró un comercio dedicado a la venta de pollos luego de que su responsable arrojara residuos avícolas sobre la vía pública, una situación que generó preocupación entre vecinos y motivó denuncias ante las autoridades.
El establecimiento, ubicado en la esquina de Tomás Mason y Alvear, quedó inhabilitado por disposición de la Dirección de Comercio y Servicios. En el ingreso se colocó un cartel que informa la clausura por descarte indebido de residuos en la vía pública.
Según explicaron desde el municipio, el comercio estaba catalogado como un gran generador de residuos y no contaba con un plan de manejo adecuado. Además, habría incumplido con el pago del servicio de recolección especial, motivo por el cual dejó de recibir esa prestación.
Lejos de regularizar la situación, el responsable del local decidió descartar pollos en plena vereda. La maniobra provocó la reacción inmediata de vecinos de la zona, quienes alertaron a las autoridades por los olores, la suciedad y el potencial peligro para la salud pública.
Tras la inspección correspondiente, el municipio dispuso la clausura del comercio y de su depósito. El expediente será remitido al Juzgado de Faltas, organismo que deberá determinar la sanción económica y administrativa correspondiente.
Hay infracciones y hay provocaciones. Cuando un comerciante decide convertir una vereda en basural para desafiar una normativa, deja de hablarse de una simple falta administrativa para entrar en el terreno de la irresponsabilidad social.
Los residuos alimenticios abandonados en espacios públicos no solo generan mal olor o contaminación visual: representan riesgos sanitarios concretos. Y cuando la conducta parece responder más a una pulseada con el Estado que a una necesidad operativa, la gravedad aumenta.
La discusión sobre tasas, controles o servicios puede existir. Lo que no puede naturalizarse es que una disputa termine con restos de alimentos sobre una vereda utilizada por vecinos. La salud pública no debería formar parte de ninguna protesta empresarial.
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