Cerró una histórica fábrica de baterías en Entre Ríos y más de 100 trabajadores quedaron sin empleo. Crece la preocupación por el impacto laboral.
La crisis industrial volvió a golpear con fuerza. La empresa Unionbat confirmó el cierre de su planta de Gualeguaychú y dejó sin trabajo a más de cien empleados, muchos de ellos con entre 15 y 25 años de antigüedad. La medida tomó por sorpresa a los operarios, que fueron notificados sin previo aviso y decidieron permanecer frente a la fábrica para evitar el retiro de maquinaria.
Según denunciaron los trabajadores, varios recibieron la noticia mediante mensajes de WhatsApp, mientras que otros directamente encontraron las puertas cerradas al intentar ingresar a cumplir su jornada laboral. El sindicato calificó la modalidad como inadmisible y anunció acciones legales para frenar el vaciamiento de la planta.
Desde la empresa sostuvieron que la decisión responde a una reorganización productiva para concentrar la fabricación en su planta de San Martín, provincia de Buenos Aires, argumentando una operación "más eficiente". Mientras tanto, en Gualeguaychú solo quedará una dotación mínima destinada a tareas de seguridad y mantenimiento.
Los empleados mantienen un acampe permanente frente al establecimiento y reclaman la intervención de las autoridades laborales. El Gobierno de Entre Ríos ya convocó a una audiencia de conciliación con el objetivo de intentar acercar posiciones y evaluar alternativas para preservar los puestos de trabajo.
Cuando una fábrica baja sus persianas no solo se apagan máquinas: se derrumban proyectos de vida, economías familiares y buena parte del movimiento comercial de una ciudad. Detrás de cada número hay familias que hoy no saben cómo enfrentar el mes que viene.
Mientras las empresas hablan de "eficiencia" y "reorganización", más de cien trabajadores quedaron del otro lado del mostrador. La gran pregunta sigue siendo quién se hace cargo del costo social cuando el ajuste siempre termina cayendo sobre los mismos.
COMENTARIOS