Decenas de vehĂculos estatales permanecen abandonados junto a SENASA y Agricultura Familiar tras el ajuste nacional.
Un predio lindante a las oficinas de Agricultura Familiar y SENASA se convirtió en una impactante postal del abandono estatal. Decenas de camionetas y utilitarios oficiales permanecen inmovilizados, deteriorándose a la intemperie sin que exista una solución visible para su recuperación o disposición final.
Entre los vehĂculos se observan unidades sin neumáticos, con daños estructurales avanzados, vidrios rotos y hasta un utilitario completamente incendiado. El lugar se asemeja más a un desarmadero abandonado que a un estacionamiento de organismos pĂşblicos.
SegĂşn relatan vecinos de la zona, gran parte de estos mĂłviles pertenecĂan a dependencias nacionales que fueron reducidas o desmanteladas en el marco de las polĂticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Desde entonces, los vehĂculos habrĂan quedado librados al paso del tiempo y al deterioro.
La situación también genera preocupación por cuestiones de seguridad. Habitantes del sector aseguran que algunas de las unidades abandonadas han sido utilizadas ocasionalmente como refugio por personas en situación de calle, reflejando el estado de abandono que presenta el predio.
Mientras los vehĂculos continĂşan oxidándose bajo el sol y la lluvia, crecen los interrogantes sobre el destino de bienes adquiridos con recursos pĂşblicos y sobre los costos que implicará, en el futuro, recuperar o desechar ese patrimonio.
La motosierra prometĂa cortar privilegios, reducir estructuras y hacer más eficiente al Estado. Sin embargo, en algunos rincones del paĂs la imagen que queda no es la de una administraciĂłn más austera, sino la de recursos pĂşblicos abandonados hasta convertirse en chatarra.
Cada camioneta olvidada representa dinero de los contribuyentes inmovilizado y deteriorándose. El ajuste puede cerrar oficinas, pero no deberĂa dejar cementerios de bienes pĂşblicos como herencia. Porque cuando nadie se hace cargo, la factura siempre termina pagándola la sociedad.
Fuente: Testimonios de vecinos de la zona
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