Reactivan la obra de desagües pluviales en General Pico con una inversión superior a $33 mil millones para combatir inundaciones.
La obra de readecuación de los desagües pluviales para la zona oeste de General Pico volvió oficialmente a ponerse en marcha tras la firma del Acta de Replanteo y la instalación de la empresa adjudicataria INMAC S.A. El proyecto demandará una inversión actualizada superior a los 33 mil millones de pesos y busca dar una respuesta definitiva a los históricos problemas de anegamientos que afectan a miles de vecinos durante cada episodio de lluvias intensas.
La reactivación fue confirmada por autoridades provinciales y municipales, encabezadas por la intendenta Fernanda Alonso y el administrador provincial del Agua, Fabricio González Martín. Durante el encuentro se definieron aspectos operativos, técnicos y de seguridad necesarios para el inicio efectivo de los trabajos.
El proyecto contempla la construcción de 6.000 metros de conductos de hormigón, 145 nuevos sumideros, más de 2.500 metros de canalización sobre avenida Brunengo y la ampliación de canales existentes vinculados a la Ruta Provincial 102. La obra fue diseñada para aumentar significativamente la capacidad de drenaje y evitar inundaciones en uno de los sectores que más creció urbanísticamente en las últimas décadas.
La iniciativa había sido licitada en 2023, pero quedó paralizada tras el cambio de administración nacional. Luego de negociaciones entre el Gobierno de La Pampa y organismos nacionales, el proyecto logró destrabarse y se convirtió en la primera obra financiada por Nación que vuelve a ejecutarse en la provincia luego del freno generalizado a la obra pública.
La noticia tiene dos lecturas. La primera es la que celebran los vecinos: una obra imprescindible que puede terminar con años de calles anegadas, viviendas afectadas y reclamos acumulados. La segunda es más incómoda y expone una realidad que atraviesa a gran parte del país: proyectos estratégicos que avanzan, se frenan, se encarecen y vuelven a arrancar según el color político de cada gestión.
Mientras la inflación y las demoras dispararon el presupuesto hasta superar los 33 mil millones de pesos, los vecinos siguieron conviviendo con los mismos problemas. El costo económico de la paralización es enorme, pero el costo social suele ser aún mayor.
Ahora la expectativa está puesta en que las máquinas trabajen más rápido que los discursos. Porque las inundaciones no entienden de campañas electorales ni de disputas entre Nación y Provincia.
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