La Pampa denunció que las políticas nacionales hunden el turismo interno con rutas destruidas, tarifazos y caída del consumo.
La crisis económica ya golpea de lleno al turismo pampeano y desde el Gobierno provincial apuntaron directamente contra la administración nacional. El secretario de Turismo de La Pampa, Saúl Echeveste, aseguró que las políticas económicas actuales están “destruyendo” la actividad turística, provocando una caída del consumo interno, pérdida de competitividad y un escenario cada vez más crítico para hoteles, restaurantes y comercios vinculados al sector.
Según el funcionario, Argentina se transformó en un destino “carísimo” para los extranjeros y, al mismo tiempo, expulsó a miles de argentinos hacia destinos internacionales. El desequilibrio quedó expuesto en los números: durante 2025 viajaron más argentinos al exterior mientras el turismo receptivo cayó de forma abrupta, generando un fuerte déficit de divisas y debilitando las economías regionales.
En La Pampa, el impacto se siente con crudeza. Desde el sector hotelero advirtieron que para los próximos fines de semana largos la ocupación no llegaría siquiera al 10 %. A eso se suman aumentos constantes en tarifas de luz, gas y combustibles, además del deterioro de rutas nacionales clave como la 5, la 151 y la 152, que desalientan el tránsito turístico y generan una imagen negativa de la provincia en redes sociales.
El panorama también golpea a las PyMEs del sector, que deben competir con alquileres informales y plataformas temporarias que operan sin las mismas cargas impositivas ni controles. Mientras tanto, los viajeros reducen estadías, recortan gastos y directamente dejan de vacacionar. El turismo, que históricamente funcionó como motor económico para muchas localidades, hoy pelea apenas por sobrevivir.
El problema ya no pasa solamente por si un hotel llena o no un fin de semana largo. Lo que se está vaciando es toda una cadena económica que mueve empleo, gastronomía, transporte y comercio. Cuando viajar se convierte en un lujo, el ajuste deja de ser una planilla de Excel y se transforma en persianas bajas.
Mientras desde Buenos Aires celebran indicadores macroeconómicos y dólar barato para viajar afuera, en el interior las rutas se rompen, los hoteles quedan vacíos y las economías regionales agonizan esperando turistas que nunca llegan. El “modelo exitoso” parece funcionar bárbaro… siempre y cuando el destino sea Miami y no La Pampa.
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