La paritaria estatal pampeana sigue sin acuerdo y crece la presión gremial por salarios que no pierdan contra la inflación.
En lo que va de 2026, los aumentos acumulados rondan el 14%, pero los sindicatos sostienen que los números ya quedaron viejos frente al costo de vida real. El reclamo principal apunta a elevar el salario mínimo garantizado y evitar que miles de empleados públicos sigan corriendo detrás de los precios.
La Mesa Intersindical también insistió con medidas complementarias: devolución de descuentos por paro, revisión de normativas laborales, pases a planta y alivio financiero para trabajadores endeudados con el Banco de La Pampa.
Desde el Ejecutivo provincial argumentaron que la caída de la recaudación y la reducción de fondos nacionales condicionan cualquier mejora salarial. Sin embargo, los gremios remarcan que la crisis no puede seguir descargándose sobre los empleados estatales.
El trasfondo político también pesa. La negociación docente quedó empantanada tras el rechazo de UTELPa y la convocatoria a medidas de fuerza, mientras la paritaria estatal permanece abierta en busca de un acuerdo que evite un conflicto mayor.
La escena se repite demasiado: funcionarios hablando de “esfuerzo”, gremios pidiendo no perder contra la inflación y trabajadores haciendo cuentas imposibles a mitad de mes. La diferencia es que los precios no esperan cuartos intermedios ni comunicados oficiales.
Mientras Nación ajusta con motosierra y las provincias administran la escasez, el salario estatal vuelve a quedar atrapado entre promesas y números finos. El problema es que la paciencia también tiene paritarias… y hace rato que perdió contra la inflación.
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