La paritaria en La Pampa entra en etapa decisiva tras el rechazo gremial a las ofertas salariales del Gobierno provincial.
La negociación paritaria entre el Gobierno de La Pampa, la Mesa Intersindical y los gremios docentes entró en una etapa decisiva y tendrá este miércoles una definición que promete ser caliente. Después de varias horas de discusión y un cuarto intermedio, el Ejecutivo provincial presentó dos ofertas salariales consecutivas que fueron consideradas insuficientes por los representantes sindicales.
La primera propuesta oficial incluyó un incremento salarial del 2,4 % para mayo, cláusula gatillo y actualización de asignaciones familiares recién en julio. La respuesta gremial fue inmediata: rechazo total. Frente a ese escenario, el Gobierno mejoró la oferta y elevó el aumento al 3 %, además de adelantar la suba de asignaciones familiares para mayo, manteniendo las condiciones previstas para aguinaldo y actualización salarial posterior.
La reunión pasó a un nuevo cuarto intermedio y las partes volverán a encontrarse hoy a las 11:30 para intentar cerrar un acuerdo. Desde los sindicatos aseguran que la propuesta todavÃa no alcanza para compensar la pérdida del poder adquisitivo y advierten que el malestar crece en distintos sectores del Estado provincial.
El Gobierno, por su parte, intenta mostrar números favorables. Según datos oficiales, los aumentos acumulados en lo que va del año alcanzan el 14,05 %, por encima de la inflación informada por el Indec, que ronda el 9,5 %. Además, la Provincia destacó que garantizó un salario mÃnimo de bolsillo de 1.200.000 pesos y más de 1,5 millones para trabajadores con grupo familiar.
Sin embargo, la discusión ya no pasa solamente por porcentajes. En el trasfondo aparece el desgaste económico, la presión inflacionaria y una creciente desconfianza sindical hacia los números oficiales. El conflicto sigue abierto y nadie garantiza que la reunión de hoy termine con abrazos y foto de acuerdo.
Cada negociación paritaria parece convertirse en un ritual repetido: el Gobierno llega con una oferta mÃnima, los gremios explotan, aparece el cuarto intermedio salvador y finalmente se estira un poco más la cuerda para evitar el incendio polÃtico. Una especie de “regateo institucionalizado” donde todos saben cómo empieza, pero nadie sabe cómo termina.
Mientras tanto, el trabajador estatal sigue haciendo cuentas con una calculadora que ya no resiste otro tarifazo, otro aumento del súper o otra boleta de gas. Porque aunque los porcentajes oficiales suenen prolijos en conferencia de prensa, la góndola tiene la mala costumbre de no militar relatos.
La gran pregunta es cuánto tiempo más puede sostenerse esta lógica de parches salariales antes de que la paciencia social entre definitivamente en paritarias consigo misma.
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