Nación reconoció el reclamo de La Pampa y se destraban obras frenadas desde la llegada de Milei.
Después de meses de tensión, reclamos cruzados y obras paralizadas, el Gobierno nacional finalmente reconoció la “coherencia” del planteo realizado por La Pampa. El gesto político llegó en medio de negociaciones para reactivar proyectos frenados desde la asunción de Javier Milei.
El primer avance concreto fue la reactivación de los desagües pluviales de General Pico, una obra considerada clave para la ciudad y que se encontraba congelada por decisión de Nación. Desde Casa de Gobierno pampeana interpretaron el acuerdo como una señal positiva tras meses de reclamos sostenidos.
El ministro de Obras y Servicios Públicos, Alfredo Intronatti, aseguró que la provincia fue reconocida “por la insistencia, la voluntad de diálogo y la coherencia en el reclamo”. Además, confirmó que el Ejecutivo provincial buscará avanzar ahora con otras obras pendientes, entre ellas el Acueducto y acuerdos vinculados al Procrear.
Sin embargo, desde el Gobierno pampeano dejaron en claro que el acercamiento no implica resignar reclamos económicos. La Provincia sostiene que Nación mantiene una deuda superior a los 100 mil millones de pesos por obras finalizadas con fondos provinciales que originalmente correspondían al Estado nacional.
La discusión se da en un contexto donde varias provincias comenzaron a judicializar conflictos con la Casa Rosada por recortes, fondos retenidos y paralización de infraestructura. En La Pampa, el reclamo viene creciendo también por la distribución de ATN y el freno a programas habitacionales.
La escena tiene algo de ironía política: después de meses de motosierra discursiva y castigo presupuestario, Nación termina validando el mismo reclamo que intentó ignorar. La Pampa insistió, soportó el congelamiento de obras y ahora obtiene una señal de diálogo sin abandonar sus demandas.
En tiempos donde muchos gobernadores eligen bajar la cabeza para sobrevivir políticamente, el Ejecutivo pampeano apuesta a una mezcla incómoda para la Casa Rosada: firmeza institucional y negociación constante. Algo que, evidentemente, empezó a dar resultado.
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