El loteo sobre un acuífero en Santa Rosa detonó tensiones entre el vernismo y Luciano di Nápoli.
La política pampeana encontró un nuevo campo de batalla: el agua. Y alrededor de ese recurso vital comenzó a escalar una disputa que ya no se puede esconder detrás de las sonrisas protocolares del PJ provincial. El proyecto para urbanizar una zona sensible de Santa Rosa, impulsado por el Club Santa Rosa Rugby, terminó convirtiéndose en un misil político que golpea de lleno la relación entre el exgobernador Carlos Verna y el intendente Luciano di Nápoli.
El emprendimiento prevé la construcción de 171 lotes en un sector ubicado sobre el acuífero Anguil-Santa Rosa, una de las principales reservas de agua subterránea que abastecen a la capital provincial y localidades cercanas. El problema es que la urbanización necesita excepciones al Código Urbanístico y una mayoría especial en el Concejo Deliberante, lo que abrió un debate ambiental, técnico y político de alto voltaje.
Mientras Di Nápoli envió el proyecto al Concejo evitando exponerse demasiado en la defensa pública de la iniciativa, desde el vernismo comenzaron a mover fichas en la Legislatura provincial para avanzar con una ley de protección de acuíferos que podría bloquear definitivamente el loteo. La ofensiva es encabezada por sectores alineados con Hernán Pérez Araujo y Juan Barrionuevo, que buscan establecer zonas intocables para desarrollos inmobiliarios.
La discusión aparece en un momento especialmente delicado: Santa Rosa atraviesa problemas recurrentes de abastecimiento de agua y la Provincia intenta posicionarse nacionalmente en defensa de los recursos hídricos tras el debate por la Ley de Glaciares. En ese contexto, habilitar urbanizaciones sobre áreas sensibles no parece precisamente el mejor mensaje político.
El conflicto además expone algo más profundo: la pelea silenciosa por la sucesión de Sergio Ziliotto. Di Nápoli hace tiempo dejó claro que quiere jugar por la gobernación y el vernismo no parece dispuesto a regalarle territorio político ni margen de crecimiento. Lo que hoy aparece como una discusión urbanística puede terminar siendo el primer gran choque interno rumbo al 2027.
Como si faltaran ingredientes, ya comenzaron a mencionarse otros intereses inmobiliarios expectantes en la zona. Empresas privadas y actores económicos importantes observan de cerca el desenlace porque una aprobación podría abrir la puerta a nuevos negocios en sectores estratégicos de Santa Rosa.
En La Pampa, el agua ya no sólo falta en verano: ahora también sobra en los discursos. Mientras dirigentes se envuelven en banderas ambientales, detrás del escenario aparecen loteos, excepciones urbanísticas y operadores políticos calculando cuánto vale cada metro cuadrado sobre un acuífero.
La interna peronista encontró un terreno perfecto para pelearse: uno donde se mezclan negocios, poder y supervivencia. Porque cuando el recurso más sensible de una provincia termina cruzado por ambiciones electorales, el debate deja de ser técnico y pasa a ser brutalmente político.
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