La Pampa denuncia un recorte del 60% en fondos para escuelas técnicas y alerta por el impacto educativo y productivo.
La motosierra volvió a caer sobre la educación y esta vez el impacto pega directamente en las escuelas técnicas de La Pampa. El Gobierno nacional eliminó garantías de financiamiento previstas en la Ley de Educación Técnica y la provincia ya calcula una pérdida real cercana al 60% de los fondos destinados al sector.
Desde el Ministerio de Educación pampeano advirtieron que el recorte afecta programas esenciales para talleres, equipamiento, capacitación docente y funcionamiento de instituciones técnicas y centros de formación profesional. El director de Planeamiento Educativo, Marcelo Fraccaro, explicó que el financiamiento del INET viene cayendo desde 2023, pero que ahora la situación se agravó tras la derogación del artículo 52 de la Ley 26.058, que garantizaba un piso presupuestario específico para la modalidad técnica.
Los números muestran el derrumbe: La Pampa recibió cerca de 160 millones de pesos en 2023, unos 127 millones en 2024 y apenas se proyectan 50 millones para 2025. Todo en un contexto inflacionario que pulveriza aún más la capacidad real de compra y funcionamiento de las escuelas.
El ajuste no solo golpea a estudiantes y docentes. También afecta la formación de mano de obra calificada y el desarrollo productivo provincial. Escuelas agrotécnicas, centros de formación profesional y tecnicaturas superiores dependen de esos fondos para sostener prácticas, laboratorios, herramientas e insumos.
En paralelo, gremios y sectores educativos vienen alertando desde hace meses sobre el vaciamiento progresivo del sistema técnico. Incluso denunciaron que el presupuesto nacional 2026 profundiza el recorte y deja el financiamiento sujeto a decisiones discrecionales del Ejecutivo nacional.
Mientras el discurso oficial vende eficiencia y equilibrio fiscal, la realidad muestra talleres sin insumos, escuelas ajustadas y provincias obligadas a tapar agujeros que antes cubría Nación. La famosa “libertad” parece no incluir a los pibes que quieren aprender un oficio ni a las industrias que necesitan técnicos capacitados.
El problema no es solamente educativo: cuando se recorta formación técnica también se recorta producción, empleo y desarrollo. Después llegan los mismos gurúes del mercado a preguntarse por qué faltan trabajadores especializados.
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