La Pampa perdió 2.472 empleos privados desde la llegada de Milei y ya supera el promedio nacional de caída laboral.
La motosierra libertaria dejó marcas concretas en La Pampa. Según un informe de la consultora Politikon Chaco, basado en datos oficiales de la Secretaría de Trabajo de la Nación, la provincia perdió 2.472 puestos de trabajo registrados en el sector privado desde noviembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la Presidencia. La caída equivale al 6% del empleo formal privado pampeano.
Actualmente, La Pampa registra alrededor de 38.400 asalariados privados formales. Aunque en febrero hubo una leve mejora mensual del 0,2%, el balance interanual continúa siendo negativo: se destruyeron casi 500 empleos respecto al mismo mes del año anterior. El deterioro laboral ubica a la provincia entre las jurisdicciones más golpeadas del país desde el inicio del nuevo gobierno nacional.
El escenario nacional tampoco ofrece alivio. El promedio argentino muestra una caída del 3,2% del empleo privado registrado, lo que representa más de 205 mil puestos laborales perdidos. En todo el país, solo Neuquén y Río Negro lograron recuperar niveles de empleo previos al cambio de gobierno. Mientras tanto, el resto de las provincias sigue navegando entre cierres, suspensiones y caída del consumo.
La situación golpea especialmente a sectores ligados al comercio, la construcción y pequeñas empresas, actividades que suelen ser las primeras en sentir el impacto cuando la economía entra en modo “aguantá como puedas”. El ajuste fiscal, el freno a la obra pública y la retracción del mercado interno aparecen como factores centrales detrás del retroceso laboral.
Mientras desde Buenos Aires celebran números macroeconómicos y hablan de “ordenar la economía”, en las provincias el ajuste tiene otro nombre: despidos, persianas bajas y familias haciendo cuentas para llegar a fin de mes.
La Pampa no discute teorías libertarias en Twitter: discute cómo sostener empleos reales en una economía que parece diseñada para sobrevivir únicamente en Excel. Y cuando el trabajo privado cae más que el promedio nacional, ya no alcanza con culpar a “la herencia”. Porque la motosierra también corta donde viven los votantes.
COMENTARIOS