La oposición de UTELPa volvió a cruzar a la conducción gremial y crece la tensión interna en el sindicato docente pampeano.
La guerra interna dentro de UTELPa ya dejó de ser una simple discusión sindical y se transformó en una disputa política abierta. La agrupación Rosa y Verde, principal espacio opositor a la histórica conducción Celeste Violeta, volvió a cuestionar con dureza al oficialismo gremial y lo acusó de intentar sostener privilegios mientras la docencia pierde salario y acumula bronca.
El nuevo cruce se dio en medio de la discusión por la representación en organismos vinculados al ISS y por el adelantamiento de las elecciones sindicales. Desde la oposición aseguran que la conducción actual busca anticipar los comicios para evitar que siga creciendo el desgaste interno y el malestar en las escuelas.
La Rosa y Verde sostuvo que durante años la conducción gremial fue “funcional” al Gobierno provincial y que recién endureció el discurso cuando comenzó a perder respaldo entre los docentes. La crítica apunta directamente al vínculo histórico entre UTELPa y el poder político pampeano, una relación que desde hace tiempo genera ruido dentro de las bases.
El trasfondo no es menor. La oposición ya había logrado un golpe histórico meses atrás al quedarse con distintos organismos docentes que durante décadas estuvieron bajo control del oficialismo sindical. Ese resultado encendió alarmas dentro del gremio y modificó el tablero interno.
Ahora, el conflicto vuelve a escalar en un escenario donde la discusión salarial, la pérdida del poder adquisitivo y el desgaste de las conducciones tradicionales aparecen como combustible permanente para la pelea.
Cuando los gremios empiezan a parecerse demasiado a los gobiernos que critican, algo se rompe. Y en UTELPa hace rato que las bases vienen mostrando señales de cansancio con dirigentes que parecen más preocupados por conservar sillones que por recuperar salarios.
La oposición encontró un filón potente: señalar la cercanía histórica entre el sindicato y el poder político provincial. El problema para la conducción es que ese discurso empieza a prender fuerte entre docentes golpeados por la inflación y las promesas recicladas.
En definitiva, el conflicto ya no es solamente gremial. Es una pelea por representación, poder y supervivencia política. Y cuando las internas sindicales explotan de esta manera, normalmente es porque abajo la paciencia ya se terminó.
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