Impulsan en La Pampa el juicio por jurados: prevén hasta 12 casos anuales y aseguran que el costo sería mínimo.
El debate por la implementación de los juicios por jurados volvió a instalarse con fuerza en La Pampa y ya hay sectores judiciales y legislativos que empujan el proyecto para que finalmente salga del freezer político. Según especialistas en derecho penal, la provincia podría comenzar con unos 10 o 12 casos anuales vinculados a delitos graves contra la vida y abusos sexuales.
El abogado Andrés Harfuch, vicepresidente de la Asociación Argentina de Juicio por Jurados, aseguró que el sistema ya demostró resultados positivos en distintas provincias y sostuvo que el argumento económico utilizado históricamente para frenarlo “es un mito”. Según explicó, el costo representaría apenas una fracción mínima del presupuesto judicial. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
El especialista recordó que la Constitución Nacional establece desde 1853 la necesidad de implementar jurados populares, aunque la mayoría de las provincias tardó décadas en avanzar. Córdoba fue pionera, luego se sumaron Neuquén y Buenos Aires, y actualmente más de quince jurisdicciones ya utilizan este sistema. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
En La Pampa el tema comenzó a moverse nuevamente dentro de la Legislatura y también en ámbitos académicos. Incluso se realizaron simulacros de juicios por jurados en la UNLPam para mostrar cómo funcionaría el mecanismo de participación ciudadana en causas penales. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La propuesta apunta a que ciudadanos comunes integren jurados encargados de definir culpabilidad o inocencia en delitos graves, dejando las penas en manos de jueces profesionales. Quienes defienden el sistema aseguran que mejora la transparencia, limita el corporativismo judicial y acerca la Justicia a la sociedad.
Cada vez que se habla de juicios por jurados aparece el mismo reflejo corporativo: “es caro”, “la gente no está preparada”, “no es el momento”. Curioso. Para sostener estructuras eternas, privilegios judiciales y expedientes que duermen años sí parece haber presupuesto y paciencia infinita.
La verdadera discusión es otra: cuánto poder está dispuesto a ceder un sistema judicial acostumbrado a decidir entre cuatro paredes. Porque cuando el ciudadano entra a la sala y participa, la Justicia deja de parecer un club privado con lenguaje propio y códigos cerrados.
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