74 intendentes pampeanos reclamaron por el abandono de rutas nacionales y cuestionaron el ajuste vial del Gobierno.
La bronca por el estado de las rutas nacionales ya no es solamente un reclamo técnico: ahora se transformó en un fuerte pronunciamiento polÃtico de intendentes pampeanos contra el ajuste del Gobierno nacional. Un total de 74 jefes y jefas comunales firmaron un documento en el que cuestionan el abandono de los corredores viales que atraviesan la provincia y exigen la reactivación urgente de las obras paralizadas.
El comunicado advierte que el deterioro de las rutas nacionales impacta directamente en la seguridad vial y en la vida cotidiana de miles de personas. Los municipios remarcaron que la falta de mantenimiento, el desgaste de las banquinas y el abandono de obras aumentan el riesgo de accidentes y afectan la conectividad entre localidades.
Además del problema vial, los intendentes pusieron el foco en las consecuencias económicas y sanitarias. Señalaron que por esos corredores circula la producción pampeana, el transporte de cargas, el turismo y también ambulancias y derivaciones médicas hacia centros de mayor complejidad. Según plantearon, el deterioro de las rutas pone en jaque tanto la actividad económica como el acceso a servicios esenciales.
En el texto también respaldaron las gestiones del Gobierno provincial para reclamar fondos y reactivar trabajos de mantenimiento sobre rutas clave como la 5, 35, 151, 152, 143, 154 y 188. Incluso apoyaron la posibilidad de que Nación transfiera recursos o jurisdicción para que la Provincia pueda intervenir directamente frente a la paralización de obras.
Los intendentes insistieron en que defender las rutas “es defender el trabajo, la salud, la producción y la integración territorial”. Un mensaje que apunta de lleno a la polÃtica de recortes de la Casa Rosada y al impacto concreto que la “motosierra” empieza a dejar en el interior profundo.
Mientras desde Buenos Aires se festejan planillas prolijas y recortes quirúrgicos, en las provincias la realidad aparece llena de pozos, banquinas destruidas y rutas que parecen sobrevivir por milagro. La motosierra podrá servir para TikTok y slogans de campaña, pero cuando el ajuste llega al asfalto, el costo lo pagan quienes manejan, producen o necesitan una ambulancia.
El dato polÃtico no es menor: 74 intendentes firmando un mismo reclamo muestra que el malestar ya atraviesa colores partidarios y geografÃas. Porque las rutas no entienden de ideologÃas: si están detonadas, el peligro es para todos.
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