La Pampa acordó un aumento del 4% para estatales, mejora en asignaciones y cláusula gatillo para julio.
El Gobierno de La Pampa logró cerrar un nuevo acuerdo paritario con los gremios estatales y confirmó un incremento salarial del 4% para mayo, junto a una suba del 10% en las asignaciones familiares. La administración provincial aseguró además que mantendrá una recuperación salarial del 2% por encima de la inflación durante el semestre.
Con los nuevos valores proyectados, un trabajador estatal con familia tipo percibirá alrededor de $1.600.000, mientras que el salario mínimo garantizado para agentes sin carga familiar alcanzará los $1.248.000. El acuerdo también incorpora el pase total del código 036 al básico, un reclamo histórico de los sindicatos que impactará directamente sobre adicionales y escalas salariales.
Desde el Ejecutivo sostuvieron que la propuesta fue diseñada en función de las posibilidades presupuestarias de la provincia y remarcaron que el objetivo es sostener el poder adquisitivo y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos en medio del ajuste nacional y la caída de recursos.
La secretaria general del Sitraj, Susana Funes, destacó que además del aumento y la cláusula gatillo prevista para julio, el punto más importante fue la incorporación del suplemento no remunerativo al salario básico. Según explicó, esto repercute en distintos ítems salariales y representa una mejora estructural para los trabajadores judiciales.
Por su parte, desde Utelpa señalaron que “no hay salario que alcance”, aunque valoraron el acuerdo alcanzado y el funcionamiento de las paritarias docentes, que este año cumplen dos décadas. También celebraron la devolución de descuentos aplicados por días de paro y defendieron el derecho a huelga frente a las políticas impulsadas por el Gobierno nacional.
Mientras en Nación la motosierra sigue pasando sin anestesia sobre salarios, jubilaciones y programas sociales, en La Pampa el Gobierno provincial intenta mostrar otra postal: negociación, paritarias y acuerdos. Claro que nadie festeja. Porque cuando un gremialista aclara que “no hay plata que alcance”, el mensaje es más brutal que cualquier comunicado oficial.
El dato político no es solamente el 4%. El verdadero mensaje está en la cláusula gatillo y en el pase de sumas al básico: dos herramientas que sirven para evitar que el sueldo se convierta en una estampita de museo cada vez que sube el supermercado. En tiempos donde desde Buenos Aires se romantiza el ajuste, cualquier gesto de recomposición salarial parece un acto revolucionario.
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