Diputados aprobó el recorte de subsidios al gas en zonas frías y millones de usuarios podrían pagar tarifas más altas.
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei para modificar el régimen de “Zona Fría”, el sistema que otorga descuentos en las tarifas de gas a millones de usuarios de distintas provincias del país. La iniciativa consiguió media sanción tras una extensa y tensa sesión parlamentaria que se extendió durante más de once horas.
El oficialismo reunió 132 votos afirmativos, 105 negativos y cuatro abstenciones. Ahora el proyecto será tratado en el Senado, donde el Gobierno buscará convertirlo en ley definitiva. La propuesta apunta a reducir el alcance geográfico del beneficio y limitar los subsidios únicamente a hogares considerados vulnerables.
En la práctica, el cambio implica que millones de familias incorporadas al sistema en 2021 podrían perder automáticamente los descuentos del 30% y 50% en sus boletas de gas. Provincias como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Luis, Santa Fe y La Pampa quedarían entre las más afectadas.
El argumento libertario es conocido: “hay que terminar con los subsidios indiscriminados”. Desde el Gobierno aseguran que el régimen actual beneficia a zonas que no deberían recibir asistencia estatal y sostienen que el nuevo esquema será “más eficiente y focalizado”.
Sin embargo, gobernadores, intendentes y legisladores opositores alertaron que la medida puede transformarse en un golpe directo al bolsillo de la clase media y los sectores trabajadores. En muchas regiones alcanzadas por el régimen, las bajas temperaturas convierten al gas en una necesidad básica y no en un lujo.
Además, la sesión dejó otra señal política: el oficialismo logró sostener alianzas con gobernadores dialoguistas luego de intensas negociaciones de último momento. Según trascendió, algunas provincias habrían recibido promesas de compensaciones eléctricas bajo un esquema de “zona cálida”.
La motosierra volvió a caer donde siempre: sobre las facturas de la gente común. Mientras el Gobierno habla de eficiencia fiscal desde oficinas calefaccionadas, millones de familias empiezan a sacar cuentas para sobrevivir al invierno.
El problema no es solamente económico. También es político. Porque detrás del relato de “ordenar subsidios” aparece otra vez la lógica de ajustar rápido y explicar después. Y cuando las boletas lleguen, no habrá discurso libertario que tape el frío.
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