Un exfutbolista denunció amenazas, violencia y maniobras mafiosas para quitarle propiedades en La Pampa.
La denuncia de Alfredo Rincón volvió a sacudir el tablero judicial pampeano. El exfutbolista aseguró haber sido vĆctima de una organización que, mediante aprietes, amenazas y agresiones fĆsicas, logró quitarle ocho terrenos, el histórico hotel “EtcĆ©tera” y hasta su camioneta en menos de cien dĆas.
SegĆŗn la presentación judicial, todo comenzó tras la separación de bienes derivada de su divorcio. Rincón quedó con varias propiedades ubicadas en Villa Martita, aunque muchas todavĆa tenĆan trĆ”mites sucesorios pendientes. Ese vacĆo legal habrĆa sido aprovechado por supuestos operadores inmobiliarios que terminaron acercĆ”ndose con intenciones mucho mĆ”s pesadas que una simple compra.
La denuncia describe un escenario inquietante: golpizas dentro del hotel, intimidaciones constantes, amenazas contra sus hijos y hasta el envenenamiento de sus perros. Bajo ese contexto, el exdeportista sostiene que fue obligado a firmar documentos y escrituras bajo coerción.
El caso comenzó a generar fuerte repercusión porque expone una mezcla explosiva de negocios inmobiliarios, presiones mafiosas y una investigación judicial que, según el denunciante, nunca avanzó con la velocidad necesaria.
En La Pampa todos se conocen. Y cuando aparecen denuncias que mezclan propiedades, operadores y miedo, el silencio suele ser mÔs rÔpido que la Justicia. El problema no es solamente lo que denuncia Rincón: el verdadero problema es la sospecha social de que ciertas estructuras funcionan con demasiada comodidad desde hace años.
Mientras la polĆtica habla de institucionalidad y transparencia, hay ciudadanos que aseguran haber perdido todo entre oficinas, escribanĆas y amenazas. Y cuando una vĆctima dice que tuvo que sacar a sus hijos de la provincia por miedo, ya no se trata de una simple disputa inmobiliaria.
COMENTARIOS