Dos choques entre autos y bicicletas en General Pico encendieron otra vez la alarma por la inseguridad vial urbana.Choques con ciclistas alarman en Pi
General Pico volvió a sumar episodios de tensión vial luego de que dos ciclistas fueran embestidos por automóviles en distintos puntos de la ciudad durante la misma jornada. Aunque no hubo heridos de gravedad, los hechos reavivaron la preocupación por la convivencia entre vehÃculos y bicicletas en calles cada vez más caóticas.
El primero de los siniestros ocurrió en la intersección de calles 10 y 23, donde un automóvil impactó contra una persona que circulaba en bicicleta. Horas más tarde, se registró un episodio de caracterÃsticas similares en el cruce de una avenida con calle 37, nuevamente con un auto y un ciclista involucrados.
En ambos casos trabajó personal del Servicio de Emergencias Médicas junto a efectivos policiales. Los ciclistas presentaban escoriaciones leves producto de las caÃdas y no fue necesario trasladarlos al hospital.
Los incidentes generaron demoras en el tránsito y obligaron a realizar tareas preventivas en las zonas afectadas mientras se desarrollaban las actuaciones correspondientes para determinar responsabilidades.
La noticia podrÃa resumirse fácil: “No pasó nada grave”. Pero ahà está justamente el problema. Argentina naturalizó que autos y bicicletas se crucen todos los dÃas en una ruleta rusa urbana donde sobrevivir parece cuestión de suerte.
Mientras las campañas de seguridad vial quedan atrapadas en slogans repetidos y funcionarios sacándose fotos con cascos nuevos, las ciudades siguen sin infraestructura seria para ciclistas. Ni carriles seguros, ni controles eficientes, ni educación vial real. Después todos se sorprenden cuando la estadÃstica explota.
Esta vez fueron heridas menores. La próxima puede ser una tragedia. Y ahà arrancará otra vez el desfile de declaraciones solemnes, como si el problema hubiera aparecido de golpe y no estuviera circulando hace años por las mismas calles.
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