Desarticularon la banda acusada de robarle a Juan Martín Del Potro y a deportistas internacionales.
El robo a la casa de <:contentreference index="0}" oaicite:0=""> en Tandil dejó de ser un simple hecho policial para convertirse en un caso con escala internacional. En las últimas horas, fuerzas federales y bonaerenses lograron desarticular una banda acusada de haber participado en el asalto al extenista y de cometer robos similares contra figuras del deporte mundial.
La investigación avanzó luego del golpe ocurrido el 15 de mayo, cuando delincuentes ingresaron a la vivienda del deportista aprovechando que no había nadie en el lugar. Según trascendió, se llevaron joyas, relojes, una raqueta y otros objetos de valor antes de escapar en un vehículo que luego fue rastreado por cámaras y controles policiales.
El operativo permitió detener en Retiro a dos ciudadanos chilenos que intentaban escapar hacia Misiones. Ambos tenían pedido de captura internacional y estaban vinculados a causas investigadas por el FBI en Estados Unidos. La banda habría actuado también contra jugadores de la NBA, NFL y otras ligas de elite, acumulando robos millonarios en distintos países.
La causa siguió escalando con nuevos allanamientos y detenciones en Junín y Chile. En total, ya hay seis sospechosos capturados. La Justicia argentina investiga ahora la conexión local y el posible apoyo logístico que permitió a la organización moverse con facilidad dentro del país.
Mientras el ciudadano común vive encerrado detrás de rejas y alarmas, las bandas internacionales parecen cruzar fronteras con más comodidad que cualquier turista. El caso Del Potro dejó expuesto algo más profundo: organizaciones criminales sofisticadas operando a escala global y encontrando grietas suficientes para actuar en Argentina sin demasiados obstáculos.
La postal no deja bien parado a nadie. Ni a los sistemas de control migratorio, ni a la prevención del delito, ni a una política de seguridad que suele reaccionar cuando el afectado tiene apellido famoso. Porque si el robo no era a Del Potro, probablemente hoy seguiría archivado entre miles de expedientes olvidados.
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