Detuvieron en La Pampa a Silvia Benítez y su pareja por una causa de estafas millonarias investigadas en Río Gallegos.
La fuga terminó en La Pampa. Silvia Leonor Benítez, señalada como la “estafadora del Sur 1”, y su pareja Nahuel Muntrion fueron detenidos en Santa Rosa luego de un operativo coordinado entre la División Cibercrimen de Río Gallegos y distintas fuerzas policiales de la Patagonia.
La pareja era buscada por una causa que investiga estafas millonarias realizadas presuntamente mediante billeteras virtuales y utilización indebida de datos personales de terceros. Según la investigación judicial, los acusados habrían abandonado Santa Cruz sin autorización mientras avanzaban las denuncias de damnificados que reclaman importantes sumas de dinero.
Los investigadores siguieron el rastro de los sospechosos luego de que vecinos del edificio Sur 1 de Río Gallegos registraran movimientos extraños y compartieran videos donde se observaba la carga de bolsos y pertenencias en un vehículo. La viralización de esas imágenes aceleró la búsqueda y permitió reconstruir parte del recorrido.
Finalmente, ambos fueron interceptados en la capital pampeana mientras circulaban en una Ford EcoSport gris. La Justicia ordenó la detención de Benítez y el secuestro del vehículo, mientras continúa el análisis de teléfonos y dispositivos electrónicos que podrían contener pruebas clave sobre las maniobras investigadas.
La causa sigue sumando denuncias y no se descarta la participación de más personas vinculadas a las operaciones fraudulentas que afectaron a decenas de familias en Río Gallegos.
Otra vez la tecnología usada para vaciar bolsillos mientras el Estado corre siempre atrás. Lo llamativo no es solo la magnitud de las estafas, sino cómo una red de vecinos terminó haciendo más ruido y aportando más pruebas que varios organismos que deberían prevenir este tipo de delitos.
En tiempos donde cualquier dato personal circula como vuelto de almacén, las billeteras virtuales se transformaron en tierra fértil para delincuentes con creatividad digital y controles cada vez más flojos. La pregunta ahora es cuántos más participaron y dónde terminó realmente el dinero.
COMENTARIOS