Violento asalto en Santa Rosa: un hombre de 63 años fue apuñalado para robarle y una pareja terminó detenida.
La inseguridad volvió a golpear con brutalidad en Santa Rosa. Un hombre de 63 años terminó internado y debió ser operado de urgencia luego de ser atacado a puñaladas durante un violento robo ocurrido en la zona norte de la capital pampeana.
El hecho ocurrió cerca de la medianoche sobre la calle San Pablo al 400, entre Constituyentes y Virgen de Fátima. Según fuentes policiales, la víctima fue interceptada por una pareja de delincuentes que la atacó con un arma blanca para robarle dinero y pertenencias. El hombre sufrió heridas graves en el omóplato y en la zona del riñón, además de otras lesiones cortantes en distintas partes del cuerpo.
Personal policial y una ambulancia del Servicio de Emergencias Médicas llegaron rápidamente al lugar tras un llamado de auxilio. El hombre fue trasladado al Hospital René Favaloro, donde debió ser intervenido quirúrgicamente debido a la gravedad de las heridas.
A pocos metros de la escena, efectivos policiales lograron detener a una mujer y un hombre de 23 años, ambos con antecedentes vinculados a delitos contra la propiedad. Durante la requisa encontraron dinero y elementos que pertenecerían a la víctima.
La situación de los sospechosos empeoró todavía más cuando la Policía comprobó que circulaban en bicicletas robadas horas antes en otra jurisdicción de la ciudad. Además, trascendió que ya habían sido demorados días atrás por intentar sustraer una motocicleta.
La causa quedó en manos de la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad, mientras personal de la Agencia de Investigación Científica secuestró elementos cortantes y otras pruebas de interés para la investigación.
Otra noche más donde un vecino termina en un quirófano y los delincuentes parecen entrar y salir del sistema como si nada. En Santa Rosa ya no sorprende la violencia: lo alarmante es la naturalidad con la que se acumulan antecedentes, detenciones y liberaciones mientras la calle queda librada a la suerte.
La escena es siempre la misma: víctimas desangradas, policías corriendo detrás de ladrones conocidos y una sociedad agotada de escuchar que “la Justicia investigará”. Mientras tanto, el ciudadano común vuelve a mirar para todos lados antes de caminar una cuadra.
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