Condenaron por abuso en Miguel Riglos y crecen las críticas al sistema de Niñez por fallas en la protección de la víctima.
El caso ocurrió en Miguel Riglos, pero el escándalo ya golpea de lleno al sistema de protección de menores de toda La Pampa. Un hombre fue condenado a tres años de prisión en suspenso por abusar sexualmente de una niña de 11 años que había quedado bajo su cuidado, en una causa que terminó exponiendo una cadena de negligencias estatales difícil de justificar.
La sentencia fue homologada mediante un juicio abreviado acordado entre la fiscalía y la defensa, aunque la Asesoría de Niñas, Niños y Adolescentes cuestionó duramente la resolución y consideró que la pena “no es reparadora” para la víctima. También apuntaron contra el accionar judicial por entender que faltó perspectiva de niñez durante todo el proceso.
La menor había sido trasladada desde Santa Rosa hacia Miguel Riglos por decisión de la Dirección de Niñez. El organismo la apartó de su entorno original y la dejó bajo la tutela de su padre, un hombre con antecedentes y problemas de adicciones. La situación empeoró cuando el padre terminó detenido por una causa de robo y la niña quedó al cuidado de un allegado suyo, quien finalmente fue condenado por el abuso.
Durante la audiencia también quedaron expuestas fallas gravísimas en el seguimiento estatal. Según trascendió, nunca se habría realizado el monitoreo psicológico y presencial que debía garantizar la protección de la menor mientras permanecía en Riglos.
Pese a que no se constataron lesiones físicas en los estudios médicos, el relato de la víctima en Cámara Gesell resultó clave para sostener la acusación. La Justicia terminó validando el acuerdo judicial y el condenado evitó la prisión efectiva.
Actualmente la niña permanece alojada en un dispositivo estatal en Santa Rosa mientras el caso sigue generando cuestionamientos sobre la responsabilidad de los organismos públicos que debían cuidarla y no lo hicieron.
La pregunta incómoda es inevitable: ¿quién protege realmente a los chicos cuando el propio Estado los entrega a contextos de riesgo? Porque acá no hubo una falla aislada. Hubo advertencias, antecedentes, controles inexistentes y funcionarios mirando para otro lado.
Mientras los organismos públicos discuten tecnicismos judiciales, una nena de 11 años terminó atravesando un infierno que debía evitarse. Y encima, el mensaje final que deja el sistema es demoledor: abuso comprobado, condena acordada y nadie preso.
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