Empleado rural robó cuatro terneros y la camioneta de su jefe, huyó de la policía y terminó chocando en La Pampa.
La madrugada en el norte pampeano tuvo guion de thriller rural. Un empleado de campo sustrajo una camioneta Toyota Hilux de su jefe, cargó cuatro terneros en la caja y emprendió la fuga por la Ruta 188. El problema fue que en el camino se topó con un control policial y decidió acelerar en vez de frenar.
Según la investigación, al advertir la presencia de los efectivos hizo una brusca maniobra en U y escapó a toda velocidad. La persecución se extendió varios kilómetros hasta la localidad de Maisonnave, donde perdió el control del vehículo, chocó contra una zanja y terminó impactando un alambrado.
Dentro de la camioneta viajaba también una mujer. En la caja, los policías encontraron los cuatro terneros atados. Luego, el conductor reconoció que los animales pertenecían a su empleador, dueño del establecimiento rural donde trabajaba. Tanto la camioneta como la hacienda fueron recuperadas.
La causa quedó en manos de la Justicia pampeana, que lo investiga por abigeato, daños y resistencia a la autoridad.
Cuando la viveza criolla se mezcla con improvisación, el resultado suele ser el mismo: desastre. Ni plan criminal ni escapatoria heroica. Apenas una cadena de torpezas que terminó con animales maltratados, una camioneta destruida y dos detenidos.
En tiempos donde producir cuesta cada vez más, el robo rural deja de ser “picardía” para convertirse en un golpe directo al trabajo ajeno. Y no hay película que maquille eso.
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