La Pampa presentó un amparo contra la reforma de la Ley de Glaciares y advierte por el riesgo sobre el agua y el ambiente.
La reforma de la Ley de Glaciares todavía no terminó de enfriarse en el Congreso y ya aterrizó en tribunales. El gobierno de La Pampa presentó un amparo ambiental colectivo para frenar la nueva normativa impulsada a nivel nacional, argumentando que pone en riesgo el acceso al agua y vulnera derechos constitucionales básicos.
La presentación judicial fue encabezada por el gobernador Sergio Ziliotto junto a la Universidad Nacional de La Pampa y organizaciones ambientales. El planteo apunta directamente a declarar la inconstitucionalidad de la ley y suspender su aplicación en todo el país mediante una medida cautelar.
El dato que incomoda al relato oficial: La Pampa ni siquiera tiene glaciares. Pero depende del río Colorado, cuyo caudal proviene de zonas glaciares de la cordillera. Traducido: lo que se haga en la montaña impacta directamente en el agua que llega a la llanura. Y ahí es donde empieza el conflicto.
Según el gobierno pampeano, la reforma habilita actividades extractivas —principalmente minería— en áreas que antes estaban protegidas. Esto, advierten, puede generar daños irreversibles en las cuencas hídricas que abastecen a millones de personas.
El argumento central es contundente: la nueva ley debilita la protección ambiental vigente desde 2010, considerada pionera en América Latina, y viola principios constitucionales y tratados internacionales que garantizan el derecho a un ambiente sano.
Cuando una provincia sin glaciares sale a litigar por ellos, el problema es más grande de lo que parece. No se trata de hielo, se trata de agua. Y el agua, en un país que se seca por partes, vale más que cualquier promesa de inversión minera.
La jugada del Gobierno nacional es clara: flexibilizar controles para atraer dólares. El costo, según advierten científicos y ahora también gobernadores, podría ser hipotecar reservas estratégicas de agua dulce. Negocio inmediato versus futuro incierto: una vieja historia argentina.
La Justicia tendrá la última palabra, pero el conflicto ya está planteado. Y esta vez no es ideológico: es físico. Si el agua falta, no hay relato que la reemplace.
Fuente: Agencia Provincial de Noticias La Pampa
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