Trabajadoras de una cooperativa de Castex denunciaron irregularidades y quedaron sin empleo tras la suspensión municipal.
Un nuevo foco de conflicto sacude a Castex. Integrantes de la cooperativa “Castex Recupera” denunciaron que fueron despedidas tras la suspensión del convenio municipal y afirmaron que “no tuvieron nada que ver” con los hechos que originaron la crisis.
Las trabajadoras aseguraron que en la planta de reciclado realizaban tareas solo tres personas, aunque se liquidaban salarios para cinco. También señalaron que el presidente de la entidad y su esposa figuraban cobrando sin cumplir funciones diarias en el predio.
La tensión escaló luego de un grave episodio ocurrido días atrás, cuando un trabajador atacó al titular de la cooperativa tras una discusión económica. Después de ese hecho, el municipio decidió suspender por seis meses el acuerdo de prestación de servicios y anunció que reemplazará el sistema con otros prestadores desde mayo.
Las empleadas sostienen que la medida las dejó sin ingresos de un día para otro y denunciaron que ni siquiera pudieron retirar materiales acumulados durante meses. “Queríamos conservar el trabajo y terminamos pagando todos”, resumieron.
Otra postal conocida: plata pública, controles flojos y trabajadores usados como variable de ajuste. Cuando aparecen las irregularidades, nunca paga la estructura política que habilitó el sistema.
Los que quedan expuestos son siempre los mismos: empleados precarizados, familias sin ingresos y funcionarios mirando para otro lado. En nombre de la economía social, demasiadas veces se administra opacidad.
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