La Pampa avanza con la emergencia en salud mental tras un fuerte aumento de consultas, guardias e internaciones.
La Cámara de Diputados de la legislatura provincial quedó a un paso de debatir en el recinto la declaración de Emergencia Pública en Salud Mental y Consumos Problemáticos, luego de que un plenario de comisiones emitiera dictamen favorable por mayorÃa.
La iniciativa fue impulsada por el bloque oficialista y trabajada junto a áreas técnicas del Ejecutivo provincial. Según se informó, el objetivo es fortalecer el sistema público, ampliar dispositivos territoriales, mejorar la accesibilidad a tratamientos y reforzar equipos interdisciplinarios.
Los datos expuestos durante el tratamiento encendieron las alarmas: un 82% más de atenciones por guardia en salud mental, 40% de incremento en consultas ambulatorias y 53% más de internaciones. El escenario refleja una presión creciente sobre un sistema que ya venÃa exigido.
Ahora resta el debate en el recinto, donde la oposición fijará postura. Nadie discute que el problema existe; lo que se discute es cuánto tardará la polÃtica en reaccionar.
Cuando los números muestran más crisis, más consultas y más internaciones, hablar de salud mental deja de ser consigna para convertirse en obligación de gestión.
La pregunta incómoda no es si hace falta la emergencia, sino por qué hubo que esperar tanto para admitirla. La salud mental suele entrar en agenda cuando el incendio ya empezó.
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