EE.UU. analiza retirar apoyo a Reino Unido por Malvinas y reabre tensión diplomática global.
Estados Unidos evalúa revisar su tradicional acompañamiento diplomático al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas. La posibilidad surgió tras la filtración de un correo interno del Pentágono en el que se enumeran medidas de presión contra aliados europeos que no acompañaron recientes operaciones militares impulsadas por Washington.
Entre esas alternativas aparece la reconsideración del apoyo norteamericano a antiguas posesiones europeas, con mención directa a las Malvinas. Si bien no implica un reconocimiento automático del reclamo argentino, sí representa una señal política de alto impacto para Londres y una oportunidad diplomática para Buenos Aires.
Desde el gobierno británico respondieron con rapidez: ratificaron que consideran incuestionable su soberanía sobre las islas y remarcaron el principio de autodeterminación de los isleños. La reacción muestra que el tema sigue siendo extremadamente sensible para Downing Street.
En Argentina, la novedad reactivó expectativas sobre un eventual cambio en el escenario internacional, históricamente dominado por el respaldo occidental a la administración británica del archipiélago.
Las grandes potencias suelen hablar de principios... hasta que aparecen intereses. Cuando conviene, la autodeterminación vale oro; cuando no, se guarda en un cajón diplomático.
Si Washington usa Malvinas como ficha de negociación con Europa, queda expuesto lo de siempre: para algunos gobiernos, la soberanía ajena es apenas moneda de cambio.
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